Junio 2007


Hospital Nacional “Daniel Alcides Carrión”Hace unos pocos años en el Hospital Carrión se creó el Departamento de Áreas Críticas, como órgano final, incorporándose en su estructura orgánica a los servicios de emergencia, UCI y UCIN. Desde esa fecha la jefatura de este nuevo departamento viene siendo asumida exclusivamente por personal de UCI, inclusive cuando ha sido necesario el reemplazo de la jefatura.

Estando al inicio de una nueva administración en el hospital, la situación es propicia para hacer un análisis basado en la racionalidad administrativa.

En general, los hospitales tienen 3 grandes áreas donde se desarrollan las actividades asistenciales: consulta externa, emergencia y hospitalización. En este contexto, UCI y UCIN son sensu estricto ambientes de hospitalización.

El Servicio de Emergencia

El servicio de emergencia cuenta con su propia personalidad; y tiene a su vez como órganos de línea los tópicos de medicina, cirugía, traumatología, pediatría y gíneco-obstetricia. Su staff de guardia incluye diversas especialidades. Además, incorpora para su funcionamiento diversos servicios de apoyo, tales como estadística, caja, servicio social, farmacia, radiología y laboratorio de emergencia. El equipo de guardia esta a cargo de un médico Jefe de Guardia, quien de acuerdo a la normatividad vigente, reemplaza al director del hospital. Diríamos que es casi un pequeño hospitalito.

El Decreto Supremo N° 013-2006-SA, Reglamento de Establecimientos de Salud, que establece los requisitos y condiciones para la operación y funcionamiento de los establecimientos de salud, señala en el Capítulo VI, art. 79° al art. 84°, las características del servicio de emergencia, su facilidad para el acceso directo e inmediato tanto del público como para vehículos.

Emergencia es pues, con mucho, el servicio de mayor complejidad del departamento de áreas críticas, y porque no decirlo, del hospital en su conjunto, por lo que se ha establecido desde siempre su dependencia directa del titular del establecimiento.

Colocar a la emergencia como una estructura que dependa de una jefatura de áreas críticas le ha quitado comunicación directa con el órgano de dirección, pues en una concepción burocrática, se coloca una estructura intermedia que impide una comunicación lineal entre el jefe de emergencia y el director.

Hay que optar por la racionalidad

Urge entonces optar por la racionalidad técnica y administrativa, como bien lo señalan diversos tratadistas de Administración de Hospitales, tales como Manuel Barquín, o Gustavo Malagón; restableciendo la comunicación directa que este servicio siempre tuvo con el director del establecimiento.

En tal sentido, en el nuevo marco orgánico estructural en el cual se encuentra, la jefatura del departamento de áreas críticas debe ser asumida por el médico jefe del servicio de emergencia, con lo que se lograría restablecer la línea de mando y su dependencia directa del órgano de dirección.

Esta semana un grupo de médicos internistas del hospital, y médicos residentes de la especialidad tuvimos un almuerzo en el balneario de La Punta, patrocinado por Laboratorios Merck.

Esta reunión fue propicia para resaltar la importancia del médico internista en la actividad asistencial. Nos contaba Segundo García que el siempre recordado profesor Edulfo Romero Lino solía contar la siguiente anécdota.

Llega al cielo un reumatólogo y le dice a San Pedro que sólo aceptaría ingresar si ahí no había internistas; pues de lo contrario preferiría irse al mismo infierno.

  • No te preocupes hijo, le dice Pedro. Te aseguro que aquí no hay internistas.

El médico recién ingresado pasea por el cielo y de pronto ve en una nube a una inmensa cantidad de personas que rodeaban a alguien que tenía sobre su pecho una gran banda que decía “Médico Internista”.

Creyéndose engañado, llama inmediatamente a San Pedro y le dice:

  •    Pero tú me habías asegurado que aquí no encontraría internistas.
  •   Claro. A quien veis ahí ¡¡ESE ES DIOS!!.

Almuerzo en La Punta

Paciente diabético amputadoEl servicio de endocrinología ha tenido a su cargo esta mañana la presentación del tema “Pie Diabético”. La revisión del tema reveló el alarmante aumento de la incidencia de pie diabético en la población chalaca.

Se trata de una complicación perversa que termina generalmente en la amputación del miembro afectado. No sólo tiene efectos negativos en la esfera psicológica del paciente, sino que desde el punto de vista médico social, esta complicación, trágicamente castiga mucho más a la población pobre, por los altos costos de su tratamiento y lo que significa luego el amputado como carga económica para la familia.Lo llamativo del caso, tal como fue señalado por el expositor del tema, es que la mayoría de los factores involucrados en su causalidad corresponden a “factores modificables” a través de acciones de educación sobre los pacientes.

LA CRISIS DE LA SALUD PÚBLICA

Mucho más que las palabras de algún funcionario, la realidad refleja el resultado de la praxis social. En términos de salud pública, el pie diabético como indicador negativo, refleja -en términos epidemiológicos- la ausencia de prevención primaria y sobre lo cual los servicios de salud no pueden eludir su responsabilidad.

La acción preventivo-promocional debe hacerse en todos los niveles, desde la posta médica hasta el hospital de tercer nivel. Lamentablemente, a partir de esta constatación, esto no viene ocurriendo.

HAY QUE ASUMIR EL LIDERAZGO

En este contexto, el servicio de endocrinología del hospital Carrión está llamado a asumir el liderazgo estratégico en la región, a través de un Programa de Diabetes con los establecimientos de primer nivel de la red asistencial del Callao, desarrollando acciones de capacitación a los trabajadores de salud, así como implementando un sistema de referencia y contrarreferencia de pacientes diabéticos, y la organización de los pacientes en clubes de diabéticos, como estrategia de educación para la salud y autoayuda.

Los médicos no podemos ser indiferentes a la realidad social. El paciente debe dejar de ser un número más en la estadística; y siendo nuestra formación altamente humanista, estamos llamados a mostrar una mayor solidaridad con el ser humano en situación doliente.

Los alumnos de la Escuela de Nutrición de la UNMSM acaban de lanzar el primer número del Boletín de Nutrición.

Carátula del bolet�n 

En este número de apertura, han colocado un artículo que resume la historia de la Escuela de Nutrición, luego el perfil profesional del nutricionista, y una entrevista a la directora Mg. Amelia Bardales.

Desde este blog saludamos esta iniciativa estudiantil que revela que estamos ante estudiantes con una nueva actitud, que considera que la formación pasa también por problematizar la realidad.

Algunos miembros del equipo editor están a mi cargo en las prácticas del curso de Epidemiología, y puedo dar testimonio de su dinamismo y preocupación por un futuro profesional que marque la diferencia. Son concientes por ejemplo, que sobre todo en el ámbito hospitalario se tiene una visión enana del nutricionista, porque prevalece la idea que sólo deben encargarse de la cocina hospitalaria.

El hospital -diría alguien- es un gran hotel, y debe dar la alimentación a los pacientes y también al personal que hace uso del comedor. Pero, como lo señalan los estudiantes en el boletín, el nutricionista “es un profesional de la salud que posee una base científica, humanista y tecnológica que se desempeña dentro de un panorama socioeconómico y cultural del país, proporcionando atención tanto al individuo sano como enfermo”, cuyo quehacer se da en diferentes campos, tales como la nutrición clínica, la nutrición colectiva con énfasis en la salud pública, en la industria, en docencia, en investigación y en la nutrición deportiva.

Un reconocimiento especial a la Srta. Claudia Borja Rosales, Directora del Boletín, y al grupo que ella lidera, quienes se han planteado el reto mantener una periodicidad mensual y una versión en internet a través de la blogósfera.