Septiembre 2008


Watergate fue un escándalo político que desencadenó una crisis constitucional en los años setenta en los Estados Unidos y concluyó con la dimisión del presidente Richard Nixon. Se trataba de un caso de espionaje al partido demócrata que involucraba al presidente. Fue la acción de dos periodistas del diario The Washington Post, uno de los más influyentes de ese país, quienes revelaron detalles del asunto y acusaron al presidente de tratar de congelar las investigaciones.

En la era del periodismo digital y revelando la fuerza que adquieren los blogs, pepitas.com publica un revelador audio que pone en evidencia la intolerancia e insensibilidad del ministro de salud Hernán Garrido Lecca, quien se ensaña con funcionarios de su entorno y los califica de públicamente de “idiotas” e “infelices”. Más aún, se ufana de haberlos despedido “hace media hora” a través de un mail y advierte: “Uno no puede tener piedad. No me importa si su mujer o madre tiene cáncer. Igual lo voy a botar”. (La pita se rompió por el lado más débil?)

La opinión pública es muy sensible

La opinión pública ha sido remecida por este audio que ha rebotado en todos los medios de comunicación causando escándalo en la población y que debe terminar necesariamente con la renuncia del ministro de salud Hernán Garrido Lecca.

Si el presidente y su consejo de ministros dan muestras de una grave incapacidad para leer los acontecimientos políticos y no remueven del cargo al ministro, el pueblo le pasará la factura y el nivel de aceptación presidencial continuará descendiendo.

Pidiendo Peras al olmo

De otro lado, los funcionarios designados por Garrido Lecca deberían ipso facto presentar renuncia irrevocable a sus cargos como muestra de rechazo a estas expresiones. Pero como vivimos en una época de grave pobreza moral, todo parece que estaríamos pidiendo “peras al olmo”, pues el aparato gubernamental ha sido copado por personajes de escaso nivel técnico, quienes se han entornillado a los puestos sólo por los beneficios económicos que esto les significa.

Ante las desastrosas actitudes del ministro de salud bien podríamos parafrasear a Oscar Trelles Montes, entonces Premier del primer gobierno de Belaúnde (recuerdan el de la página 11?) quien, ante la creciente protesta popular que se vivía, dijo: “al pueblo hay que darle bromuro”.
No sólo era expresión de su marcada incapacidad para entender los fenómenos sociales, sino también rasgos de un pensamiento oligárquico.
Esta vez estamos ante un ministro que revela un fuerte desequilibrio de su salud mental, pero que nadie sabe en mérito a qué lo mantienen en el cargo. Es que acaso, nadie en el Consejo de Ministros tiene el valor de pedir su salida?
Fuera de sus casillas

Fuera de sus casillas

O es que estamos ante un nuevo caso Olivera, quien tenía a Toledo cogido de los runtus (dicen por cuestiones non sanctas).