PONTE LA CAMISETA

Como parte del aniversario del hospital, las autoridades han tendido la “genial idea” de regalar polos a los trabajadores, con el lema: ¡Ponte la camiseta!

Sobre este tema, hemos estado conversando con muchos trabajadores, analizando las razones y la trascendencia de este hecho, y casi llegamos a la conclusión unánime que estos funcionarios no tienen absoluta idea de la frase ¡Ponte la camiseta!; y estarían suponiendo que nadie en el hospital tiene identificación institucional, y que por tanto era necesario lanzar este slogan.Lo curioso del caso es que el actual director tiene casi 2 años en el cargo, y entonces habría que analizar qué hechos han ocurrido en este periodo para que la situación institucional se encuentre gravemente deteriorada, como nunca antes.

El quid de la cuestión es la cultura organizacional

Los enfoques organizacionales nos revelan que estamos ante un desconocimiento de lo fundamental, y que la gestión Sánchez aparece como incapaz de hacer un análisis de fondo de este asunto, cayendo en el simplismo de suponer que la gente esta desmotivada así porque sí.

Sánchez, tal vez por una debilidad teórica, no logra entender que la actitud de los trabajadores expresa simplemente un rechazo a su gestión. Así de simple, para lo cual no se necesita sino hacer el hecho más elemental en toda organización: “conversar con la gente”; pero resulta que Sánchez no conversa, y los únicos que lo apoyan -tal vez por conveniencia- y le llevan información son sus funcionarios. Pero esto parece tener un precio: el monto del plus que reciben; entonces es una información sesgada, distorsionada, también por miopes interesados.

Una gestión asimétrica que no se pone la camiseta

Desde sus inicios, la administración Sánchez mostró su apetito inconmensurable por el dinero, al duplicarse los inventivos a casi a dos mil dólares mensuales de plus (adicional a su sueldo); mientras en forma paralela se niega a incrementar siquiera un sol a trabajadores contratados que reciben quinientos nuevos mensuales. No entienden que son los trabajadores que se hallan en el plano operativo quienes generan los ingresos propios (recursos directamente recaudados) con su trabajo diario, dinero que es usado para pagar el plus al director y sus funcionarios. Donde está la equidad? Entonces, quién debe ponerse la camiseta?

Con las carencias existentes dónde está la camiseta?

Los trabajadores en general y nuestros usuarios son testigos de la carencia de insumos básicos para realizar el trabajo diario. Faltan insumos de laboratorio y los análisis tienen que hacerse fuera del hospital afectando consiguientemente la economía de los pacientes y la imagen del hospital. Faltan gasas en sala de operaciones, con grave riesgo para los pacientes, ante la indiferencia del director. La farmacia está desabastecida, favoreciendo a las farmacias privadas ubicadas en los alrededores del hospital. Los pacientes son maltratados haciendo cola en el área de reclamos de estadística para que les encuentren su historia clínica, con la mirada indiferente del jefe de estadística y del coordinador del área funcional de consultorios externos. Entonces quién tiene que ponerse la camiseta?

La estancia hospitalaria se prolonga “por órdenes del director y subdirector” para que muchos pacientes se queden más tiempo hospitalizados sin que existan razones médicas, con el agravante que luego también son exonerados parcialmente esta sobreestancia hospitalaria, afectando económicamente al hospital, y distorsionando los indicadores de estancia hospitalaria. Entonces, quien debe ponerse la camiseta?

Así podríamos hacer una larga lista de hechos similares que explican por qué “la gente” no se identifica con la actual gestión.

Los enfoques subjetivos en la administración

Los hechos revelan que los estilos autoritarios y megalomaniacos finalmente afectan en forma negativa la cultura organizacional. La gente inmediatamente marca distancia de gestores de estas características, quienes en su soledad, se quedan rodeados de “bufones cortesanos” dispuestos a abandonarlo cuando la situación cambie, y estarán dispuestos a “subirse a nuevos carros”.

La actual administración no puede suponer que son sinónimos: identificación institucional con identificación con la gestión Sánchez.

Por tanto, la pregunta obvia es la siguiente: Entonces, quienes deben ponerse la camiseta? 

Callao, 29 de marzo de 2007