Apoteósica

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Ese es el calificativo que en forma unánime ha recibido la ceremonia realizada en el auditórium del Hospital Carrión el día 4 de abril en RECONOCIMIENTO a la labor realizada por el Dr. Ernesto Mejía García, en sus 39 años de servicios.Nunca (o casi nunca) hemos visto una ceremonia de tales características. El auditórium repleto, y a pesar de ello, la gente pugnaba por ingresar, optando finalmente por participar desde fuera.

Diríamos que estuvieron todos, que no faltó nadie. Pudimos ver a numerosos médicos cesantes, enfermeros, obstetrices, tecnólogos, psicólogos, asistentas sociales, nutricionistas, personal administrativo, quienes al final de la ceremonia hacían larga cola para tomarse una foto al lado del homenajeado, y perennizar este encuentro trascendente.

Un grande de la cirugía

Ernesto Mejía pertenece a la escuela de los grandes cirujanos que ha tenido el Hospital Carrión, como Don Lucho Gurmendi y Don Carlos Cáceres, docentes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quienes que no solo brillaban en el centro quirúrgico, sino que también daban cátedra en el campo de la ética.

Trascendente

La ceremonia ha sido trascendente, y responde a un hecho también trascendente. La gente con su participación deseaba REINVIDICAR a Ernesto Mejía, maltratado en los últimos meses por la miseria y mediocridad de quienes lo defenestraron del cargo de Jefe de Departamento.Ernesto Mejía se retira por la puerta grande y en olor a multitud, en ceremonia que se repetirá tal vez, la próxima vez que pase el cometa Halley.

Callao, 04 de abril del 2007.

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