Paciente diabético amputadoEl servicio de endocrinología ha tenido a su cargo esta mañana la presentación del tema “Pie Diabético”. La revisión del tema reveló el alarmante aumento de la incidencia de pie diabético en la población chalaca.

Se trata de una complicación perversa que termina generalmente en la amputación del miembro afectado. No sólo tiene efectos negativos en la esfera psicológica del paciente, sino que desde el punto de vista médico social, esta complicación, trágicamente castiga mucho más a la población pobre, por los altos costos de su tratamiento y lo que significa luego el amputado como carga económica para la familia.Lo llamativo del caso, tal como fue señalado por el expositor del tema, es que la mayoría de los factores involucrados en su causalidad corresponden a “factores modificables” a través de acciones de educación sobre los pacientes.

LA CRISIS DE LA SALUD PÚBLICA

Mucho más que las palabras de algún funcionario, la realidad refleja el resultado de la praxis social. En términos de salud pública, el pie diabético como indicador negativo, refleja -en términos epidemiológicos- la ausencia de prevención primaria y sobre lo cual los servicios de salud no pueden eludir su responsabilidad.

La acción preventivo-promocional debe hacerse en todos los niveles, desde la posta médica hasta el hospital de tercer nivel. Lamentablemente, a partir de esta constatación, esto no viene ocurriendo.

HAY QUE ASUMIR EL LIDERAZGO

En este contexto, el servicio de endocrinología del hospital Carrión está llamado a asumir el liderazgo estratégico en la región, a través de un Programa de Diabetes con los establecimientos de primer nivel de la red asistencial del Callao, desarrollando acciones de capacitación a los trabajadores de salud, así como implementando un sistema de referencia y contrarreferencia de pacientes diabéticos, y la organización de los pacientes en clubes de diabéticos, como estrategia de educación para la salud y autoayuda.

Los médicos no podemos ser indiferentes a la realidad social. El paciente debe dejar de ser un número más en la estadística; y siendo nuestra formación altamente humanista, estamos llamados a mostrar una mayor solidaridad con el ser humano en situación doliente.