Esta semana un grupo de médicos internistas del hospital, y médicos residentes de la especialidad tuvimos un almuerzo en el balneario de La Punta, patrocinado por Laboratorios Merck.

Esta reunión fue propicia para resaltar la importancia del médico internista en la actividad asistencial. Nos contaba Segundo García que el siempre recordado profesor Edulfo Romero Lino solía contar la siguiente anécdota.

Llega al cielo un reumatólogo y le dice a San Pedro que sólo aceptaría ingresar si ahí no había internistas; pues de lo contrario preferiría irse al mismo infierno.

  • No te preocupes hijo, le dice Pedro. Te aseguro que aquí no hay internistas.

El médico recién ingresado pasea por el cielo y de pronto ve en una nube a una inmensa cantidad de personas que rodeaban a alguien que tenía sobre su pecho una gran banda que decía “Médico Internista”.

Creyéndose engañado, llama inmediatamente a San Pedro y le dice:

  •    Pero tú me habías asegurado que aquí no encontraría internistas.
  •   Claro. A quien veis ahí ¡¡ESE ES DIOS!!.

Almuerzo en La Punta