Hospital Nacional “Daniel Alcides Carrión”Hace unos pocos años en el Hospital Carrión se creó el Departamento de Áreas Críticas, como órgano final, incorporándose en su estructura orgánica a los servicios de emergencia, UCI y UCIN. Desde esa fecha la jefatura de este nuevo departamento viene siendo asumida exclusivamente por personal de UCI, inclusive cuando ha sido necesario el reemplazo de la jefatura.

Estando al inicio de una nueva administración en el hospital, la situación es propicia para hacer un análisis basado en la racionalidad administrativa.

En general, los hospitales tienen 3 grandes áreas donde se desarrollan las actividades asistenciales: consulta externa, emergencia y hospitalización. En este contexto, UCI y UCIN son sensu estricto ambientes de hospitalización.

El Servicio de Emergencia

El servicio de emergencia cuenta con su propia personalidad; y tiene a su vez como órganos de línea los tópicos de medicina, cirugía, traumatología, pediatría y gíneco-obstetricia. Su staff de guardia incluye diversas especialidades. Además, incorpora para su funcionamiento diversos servicios de apoyo, tales como estadística, caja, servicio social, farmacia, radiología y laboratorio de emergencia. El equipo de guardia esta a cargo de un médico Jefe de Guardia, quien de acuerdo a la normatividad vigente, reemplaza al director del hospital. Diríamos que es casi un pequeño hospitalito.

El Decreto Supremo N° 013-2006-SA, Reglamento de Establecimientos de Salud, que establece los requisitos y condiciones para la operación y funcionamiento de los establecimientos de salud, señala en el Capítulo VI, art. 79° al art. 84°, las características del servicio de emergencia, su facilidad para el acceso directo e inmediato tanto del público como para vehículos.

Emergencia es pues, con mucho, el servicio de mayor complejidad del departamento de áreas críticas, y porque no decirlo, del hospital en su conjunto, por lo que se ha establecido desde siempre su dependencia directa del titular del establecimiento.

Colocar a la emergencia como una estructura que dependa de una jefatura de áreas críticas le ha quitado comunicación directa con el órgano de dirección, pues en una concepción burocrática, se coloca una estructura intermedia que impide una comunicación lineal entre el jefe de emergencia y el director.

Hay que optar por la racionalidad

Urge entonces optar por la racionalidad técnica y administrativa, como bien lo señalan diversos tratadistas de Administración de Hospitales, tales como Manuel Barquín, o Gustavo Malagón; restableciendo la comunicación directa que este servicio siempre tuvo con el director del establecimiento.

En tal sentido, en el nuevo marco orgánico estructural en el cual se encuentra, la jefatura del departamento de áreas críticas debe ser asumida por el médico jefe del servicio de emergencia, con lo que se lograría restablecer la línea de mando y su dependencia directa del órgano de dirección.