septiembre 2007


Don Joaqu�n Cornejo UbillúsEl Día del Epidemiólogo se celebra por primera vez, de modo informal, con ocasión del inicio de la primavera, el 23 de setiembre de 1962, a iniciativa de un grupo multidisciplinario que laboraba en el Departamento de Epidemiología del Minsa.  

La iniciativa, coordinación y promoción estuvo a cargo del Dr. Joaquín Cornejo Ubillús, entonces jefe del Departamento de Epidemiología del Ministerio. Así, a partir del 1976, con Resolución Ministerial N° 0078-76-SA/DS se declara el 22 de setiembre como el Día del Epidemiólogo.

 Fragmentos del Discurso de Orden pronunciado el 20 de setiembre de 1991 por el Dr. José Neyra Ramírez. 

Merced a los esfuerzos y el interés desplegado por el entonces Director Superior de Salud, Dr. Joaquín Roberto Cornejo Ubillús a quien la Sociedad Peruana de Epidemiología ha rendido merecido homenaje de reconocimiento, se creó la Semana de la Epidemiología y dentro de ella, el Día del Epidemiólogo como tributo al trabajo que realizan esos especialistas en provecho de la salud del país. 

Pasaron los tiempos en que la Epidemiología era la ciencia que estudiaba las epidemias. La epidemiología tiene que ver con todo lo que afecta o incide en la masa, en la colectividad y por eso la labor del epidemiólogo a la par que importante pasa a menudo desapercibida para el gran público a quien solamente le pueden interesar hechos individuales de trascendencia como un transplante renal o uno cardíaco. Mientras que la prevención y el control del dengue o del cólera o de la peste no son objeto de un gran despliegue publicitario. 

Pero ese especialista, ese hombre de campo, de sierra, de selva; ese hombre que trepa las cordilleras en pos del tifus como diría el maestro Pesce o ingresa a la selva en busca de la fiebre amarilla y tiene que vadear ríos o atravesar pantanos, ese hombre decía, está siendo cada vez más raro. Me refiero al verdadero epidemiólogo, el de la mística, el sacrificado.  

La epidemiología vista de lejos pareciera que es solamente una rama de la medicina que se ocupa del análisis y descripciones de cuadros estadísticos y del manejo de programas de control de enfermedades cuando en realidad estudia la salud y sus factores condicionantes, el control del medio ambiente, el factor de riesgo, la etiología, la evaluación de los programas, servicios y tecnología que se aplica, la vigilancia epidemiológica y la repercusión de todos estos elementos en la situación de salud de un país. Todo ello con fines evidentemente, de prevención. Ya se ha dicho y debo insistir: para ser un buen epidemiólogo debe haberse sido previamente un buen clínico e inversamente un buen clínico solamente será aquel que tenga base, conocimientos y aficiones epidemiológicas.

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El comedor de Cangallo.UNMSMEn el comedor de estudiantes de la UNMSMHabíamos convenido en reunirnos en la puerta la Facultad de Medicina que está al lado del comedor de estudiantes en el jirón Cangallo a las 06:30 hs. Desde allí nos dirigiríamos a la agencia de transportes que nos llevaría a Chincha para realizar un trabajo de investigación cuyo objetivo consistía en evaluar aspectos relacionados con la epidemiología post-desastres.Ya estábamos todos, listos para ir al Jirón Montevideo donde están ubicadas las agencias que van a esa sureña ciudad.

Como era bastante temprano la mayoría no había tomado desayuno. Yo tenía planeado hacerlo al llegar a nuestro punto de destino, pero aprovechando que estábamos al costado del comedor universitario, los estudiantes hicieron una gestión ante el encargado del establecimiento para que se nos atendiera excepcionalmente a esa hora, ya que el inicio de la atención es recién a las 07:00 hs. Entendiendo el carácter del viaje de estudios, el empleado accedió a la petición y nos hizo pasar, por lo que agradecimos esa actitud solidaria.

Yo también ingresé con ellos y recibí mi ración de desayuno consistente en un tazón de avena y dos panes, uno con mantequilla y el otro con hot dog.

La enzima “cangallasa”(1)

Estábamos saboreando el desayuno que a esa hora nos caía “de perilla” (para alegría de nuestros jugos gástricos), cuando una de las alumnas se permite hacerme una broma, y me dice que el desayuno podía caerme mal si no tenía la enzima “cangallasa”, haciendo referencia al “Comedor de Cangallo”. Todos reímos la ocurrencia.

Claro que yo tenía esa “enzima” les dije, porque durante todos mis años de estudios de medicina fui un cumplido comensal de la famosa “muerte lenta”, nombre cariñoso que los estudiantes, desde tiempos inmemoriales le habían colocado a este comedor.

Algunas anécdotas

Mientras desayunábamos decidí contarles alguna de las anécdotas de esa época. Por ejemplo, que cuando aún no existía el comedor de la ciudad universitaria, los estudiantes de las facultades ubicadas en ese distante lugar, venían en “el burro” (nombre dado al bus de la universidad), el cual los dejaba en el paradero final ubicado a unas 5 cuadras del comedor, y desde allí se iniciaba una veloz carrera en pos de la ansiada ración de almuerzo. Era espectacular ver por lo menos a “una mancha” de alumnos que bajaban de los buses, y salivando al estilo del experimento de Pavlov, iniciaban una espectacular carrera por la avenida Grau “dribleando” a los autos y que seguramente habría batido muchas veces el record mundial de velocidad.

También les comentaba que generalmente los días viernes, casi cerca de las 2 de la tarde, dirigidos por el “Comité de Comensales” salían del comedor un importante número de estudiantes en marcha de protesta. La policía, que conocía de estos preparativos, los esperaba en las cercanías y trataba de dispersarlos utilizando bombas lacrimógenas. En esas circunstancias, el comedor se llenaba de gases; y entonces aprendimos a comer en medio del gas lacrimógeno porque de lo contrario ese día nos quedábamos en ayunas.En fin, hay una serie de anécdotas sobre la siempre bien recordada “muerte lenta”, que seguramente las tomaré para siguientes artículos.

Un desayuno oportuno 

Finalmente, le dije que el sabor del desayuno permanecía invariable a través del tiempo, y que era pues como recordar el beso de una antigua novia.

(1) Las enzimas aceleran las reacciones químicas en el organismo

Con el fin de realizar un trabajo de investigación relacionado con el fatídico terremoto del 15 de agosto último, el día de ayer coincidiendo con el primer mes del fenómeno telúrico, viajamos a la ciudad de Chincha ubicada a 200 km. al sur de la capital, con un grupo de alumnos de la escuela de enfermería.

Con miembros del COE

El propósito de estas líneas es incidir en los aspectos humanos relacionados a la dinámica interacción entre los estudiantes y su profesor en un trabajo de campo. Los aspectos académicos forman parte de otro documento.

Días antes había comentado sobre este viaje con una compañera de trabajo y mejor amiga, la psiquiatra Isabel Rodríguez. Ella hacía hincapié en un aspecto fundamental relacionado a los estudiantes, cuya edad promedio era de 21 años, y conformado mayoritariamente por mujeres (1 varón y 9 mujeres), señalando la importancia de entender el comportamiento juvenil, asumiendo que siempre se producen brechas generacionales.

Igualmente conversaba con mis hijos menores, quienes tienen casi la misma edad que los integrantes del grupo de estudiantes. Con ellos habitualmente salimos de paseo los fines de semana, lo cual me permite “estar actualizado” con sus códigos de comunicación.

En Tambo de Mora

Las innumerables personas a quienes entrevistamos en Chincha me veían como el profesor y su grupo de alumnos, todos ellos identificados con la chaqueta que utilizan en sus prácticas de salud pública, la cual lleva grabada en el lado izquierdo, a la altura del corazón, el escudo sanmarquino.

Indudablemente, hemos vivido una experiencia inolvidable generadora de una gran amistad futura, tal como diría mi recordado profesor don José Neyra Ramírez, quien en el syllabus de su curso colocaba la siguiente frase: la enseñanza es amistad”.

pacientevih1.jpgLos que trabajamos en salud asumimos que la razón de ser de nuestra profesión es el profundo amor al ser humano en situación doliente. No entenderlo así nos obligaría a dedicarnos a otra cosa.

La misión de un hospital tiene como eje central al paciente. Diríamos que en el hipotético de no existir pacientes, tampoco habría hospitales, y por tanto tampoco médicos, enfermeros, ni asistentas sociales.

Pero ese supuesto hipotético no existe, porque paralelo a la salud existe la enfermedad, y por ende la muerte, de manera que socialmente deben existir quienes hagan de este quehacer su profesión, la cual por tratar con la salud de los seres humanos debe tener en su formación un profundo contenido humanista, lo cual constituye el más importante sustrato de la profesión.

Cuándo se pierde el humanismo?

Podríamos elaborar varias hipótesis para analizar esa innegable pérdida de contenido humanista en la relación paciente – hospital. Veamos:

  • Puede ser la propia desmotivación que tiene el trabajador de salud por trabajar inmerso en un clima laboral adverso.
  • Puede ser también la crisis de valores debido al avance incontenible del paradigma del individualismo y la cultura “combi”, favorecida por el auge del capitalismo en un mundo unipolar, en desmedro precisamente de la solidaridad.
  • O tal vez los problemas para supervivir en un mundo cada vez más trágico, indiferente, cargado de todo tipo de pobrezas.

Pero cualquiera que sean estos supuestos, no podemos perder jamás nuestra esencia humanista en la relación hospital – paciente. Recordemos que la paciente Judith Rivera Díaz padece la desgracia de ser infectada en el hospital, y naturalmente esperaba por parte del personal de salud un trato digno acorde a su condición de paciente.

En torno a la denuncia que hiciera la paciente Judith Rivera Díaz, señalando haber sido infectada de VIH en el Hospital Carrión, uno de los cargos que se hace a través de ciertos medios de comunicación es que ha existido negligencia médica.

Qué es una negligencia médica

La negligencia médica es un acto u omisión por parte de un proveedor de asistencia médica que se desvía de los estándares aceptados en la comunidad médica y que causa alguna lesión al paciente.

No hay evidencia de negligencia médica en Banco de Sangre

Los datos obtenidos ha la fecha, nos llevan a sostener que en lo que corresponde al proceso de transfusión sanguínea, no hay evidencia de negligencia médica.

Los bancos de sangre son supervisados periódicamente en el cumplimiento escrupuloso del “Sistema de Gestión de Calidad” del Programa Nacional de Hemoterapia y Bancos de Sangre (PRONAHEBAS). En el caso del Hospital Carrión, su Banco de Sangre tal como lo ha debido reconocer el propio Ministro de Salud, cumple al 100% los estándares de calidad para el tamizaje de la sangre de los donantes.

Qué es el “Periodo de Ventana”

Existe en la comunidad médica internacional, el concepto de “período de ventana”, que se refiere al periodo inicial de la enfermedad, que transcurre desde el momento de la infección por el virus de VIH hasta que es posible detectarlo por medios de laboratorio. Durante el período ventana, las personas infectadas con el VIH pueden tener altos niveles de VIH en la sangre, fluidos sexuales o leche materna, aunque no tengan anticuerpos en la sangre que puedan ser detectados.

Lamentablemente, al estado actual del desarrollo, la bibliografía científica señala esta dificultad para detectar a pacientes infectados con VIH en este periodo. Sin embargo, puede ser transmitido. De hecho, durante este período las personas son más infecciosas (poco después de haberse expuesto al VIH).

El manejo técnico versus el manejo político

Manejo pol�tico en caso de Banco de SangreConocido este hecho, existían 2 formas de manejar el problema:

De un lado, bajo un enfoque predominantemente técnico, resultante del análisis del cumplimiento escrupuloso de cada uno de los pasos en el tamizaje (screening) de la sangre de los donantes.

Pero, de otro lado está el manejo político, resultante de tomarle el pulso a la población para hacer un manejo de la coyuntura.Bajo esta determinación política, se dispone el cierre del Banco de Sangre del hospital.

Debe evaluarse el impacto de esta medida, que como vemos colisiona con el enfoque técnico.

Desde el día de ayer lunes, los medios de comunicación han tenido como uno de sus temas principales un hecho lamentable ocurrido en el hospital Daniel A. Carrión del Callao, a partir de la denuncia que hiciera en una emisora local la paciente Judith Rivera Díaz, señalando haber sido infectada por el virus del VIH mediante una transfusión sanguínea recibida en este hospital, en el curso de una intervención quirúrgica.

Conferencia de Prensa en despacho vice-ministerial

Un caso lamentable

 Resulta profundamente lamentable que una paciente sea infectada “de sida” en un hospital a consecuencia de una transfusión sanguínea. Y es lamentable, además, por varios motivos:

  • Primero porque estamos hablando de un ser humano; es decir de una persona que de la condición de paciente pasa a la de víctima del sistema.

  • Segundo, porque pone en tela de juicio la credibilidad de los establecimientos de salud para garantizar una sangre segura a los pacientes, lo cual podría causar pánico en la sociedad.

  • Tercero, porque no obstante ser víctima del sistema, la paciente denuncia haber recibido maltrato de un personal de salud que no logra entender que un hecho consustancial a la misión del hospital, es el trato adecuado que debe darse al ser humano en situación doliente.

El 4 de setiembre de 1981, reunidos en el Club Trujillo del Paseo Colón, un nutrido grupo de paisas, fundamos el “Club Chincha”, siendo elegido como Presidente – Fundador el doctor José William Castro Garay, acompañado del reconocido abogado, doctor Juan Gilberto Crisóstomo Munayco.

A 26 años de esa histórica fecha el club mantiene su vigencia, a pesar de no contar todavía con sede institucional propia, situación que representa una debilidad, porque siempre un local se convierte en centro nuclear de los comprovincianos.

El club tiene su página web: www.clubchincha.com, que será una herramienta útil para mantenernos informados del quehacer institucional.

Este aniversario toma al club en plenas tareas de organizar la ayuda para los damnificados del terremoto, habiendo llevado ya un aproximado de 14 toneladas de víveres, agua, y otros.

Para seguir en esta noble tarea, se ha programado una Gran Kermesse – Tómbola para el 14 de octubre, esperando la participación de los chinchanos residentes en Lima.

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