Los defensores del libre mercado sostienen que este es un excelente regulador de los precios, y que por tanto el estado no debe intervenir, porque la ley de la oferta y la demanda, bla,bla,bla… etc.

Veamos, estas tesis a la luz del terremoto del 15 de agosto.

Este desastre natural cobró cientos de vidas humanas, y daños materiales, produciendo el colapso de muchísimas viviendas y edificios públicos, siendo aquellas construidas con adobe las que mayormente sufrieron el embate de la naturaleza, haciendo prácticamente inhabitables a las que no se han caído. En este contexto de daños de infraestructura, la principal víctima ha sido el adobe, el cual se encuentra prácticamente crucificado; y en consecuencia las obras de reconstrucción deben ser hechas con material noble. Hasta diríamos, hiperbólicamente: ¡Muera el adobe!!!

Calle Los Angeles

Mucha gente ha tomado en cuenta el mensaje de los constructores y de los portavoces del gobierno, y hubiera deseado iniciar la reconstrucción de sus viviendas con fierros y ladrillos; y ante la urgencia de ir levantando sus paredes para posibilitar su habilitabilidad como viviendas, los pobres han empezado a hacerlo a pulso.

Pero, oh sorpresa, la ley de la oferta y la demanda interviene y duplica el precio de estos materiales; y el estado por presión de los ultraliberales, se encuentra maniatado, casi forzado a ser un simple observador.

El liberalismo solo afecta a los pobres

 Cual es la consecuencia de ello? Ante el incremento de precios (más del doble) nuevamente se ha empezado a construir con adobe, de manera que otra vez serán los pobres quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad frente a fenómenos telúricos.

Creemos que esta lógica perversa debe terminar. El estado debe recuperar su rol tuitivo sobre la sociedad, intervenir, y poner freno a la especulación de precios en los materiales de construcción, porque el Bien Público es el Bien Superior.