Cuando suponíamos que las dificultades para manejar el problema del terremoto en el hospital respondían a falta de experiencia, parece que estamos en realidad ante una crisis de liderazgo.

El fenómeno telúrico afectó varios pisos del sector San Juan; y aún cuando los daños no fueron estructurales, requerían solucionarlos con obra de albañilería. Los servicios de hospitalización que funcionaban en los pisos superiores del sector San Juan han sido trasladados hacia el fiel Carrión, el cual en estas circunstancias, como sucedió hace aproximadamente 15 años, nos abre sus puertas para recibir con beneplácito de hermano a “los del San Juan”.

Desde el 16 de agosto venimos ocupando “transitoriamente” el área de trabajo del Servicio de Rehabilitación, dejando sin atención a un importante número de pacientes que acudían a sus terapias.

En la ex-Sala San Pedro

Suponíamos que en el feriado largo trabajarían “full time” para terminar de resanar la parte inoperativa del San Juan y así solucionar este impase; pero hemos ido a los pisos y no solo aún que no está terminado el trabajo de resane (una cuestión cosmética simple), sino que no hay personal trabajando. Pero tampoco hemos visto a personal de la dirección supervisando el avance de obra.

Estos trabajos han sido dados a terceros, y todo indica que la contratista supone que puede entregar el trabajo “ad calendas graecas”, es decir tarde, mal, o nunca.

NO SE ENTIENDE EL COSTO DE ESTE RETRASO

Al parecer, la dirección del hospital no entiende que en tanto se mantenga esta situación, el hospital pierde diariamente ingresos por varios conceptos:

  • Por atenciones no realizadas en el Servicio de Rehabilitación.
  • Por rechazo de pacientes que deben hospitalizarse en los servicios evacuados.

Pero además hay externalidades negativas referidas al costo social de esta ineficiencia, porque los pacientes que acudían a rehabilitación están sin atenderse, y la comunidad (que nunca es ciega) también observa esta situación.