Desde el día de ayer lunes, los medios de comunicación han tenido como uno de sus temas principales un hecho lamentable ocurrido en el hospital Daniel A. Carrión del Callao, a partir de la denuncia que hiciera en una emisora local la paciente Judith Rivera Díaz, señalando haber sido infectada por el virus del VIH mediante una transfusión sanguínea recibida en este hospital, en el curso de una intervención quirúrgica.

Conferencia de Prensa en despacho vice-ministerial

Un caso lamentable

 Resulta profundamente lamentable que una paciente sea infectada “de sida” en un hospital a consecuencia de una transfusión sanguínea. Y es lamentable, además, por varios motivos:

  • Primero porque estamos hablando de un ser humano; es decir de una persona que de la condición de paciente pasa a la de víctima del sistema.

  • Segundo, porque pone en tela de juicio la credibilidad de los establecimientos de salud para garantizar una sangre segura a los pacientes, lo cual podría causar pánico en la sociedad.

  • Tercero, porque no obstante ser víctima del sistema, la paciente denuncia haber recibido maltrato de un personal de salud que no logra entender que un hecho consustancial a la misión del hospital, es el trato adecuado que debe darse al ser humano en situación doliente.