Don Joaqu�n Cornejo UbillúsEl Día del Epidemiólogo se celebra por primera vez, de modo informal, con ocasión del inicio de la primavera, el 23 de setiembre de 1962, a iniciativa de un grupo multidisciplinario que laboraba en el Departamento de Epidemiología del Minsa.  

La iniciativa, coordinación y promoción estuvo a cargo del Dr. Joaquín Cornejo Ubillús, entonces jefe del Departamento de Epidemiología del Ministerio. Así, a partir del 1976, con Resolución Ministerial N° 0078-76-SA/DS se declara el 22 de setiembre como el Día del Epidemiólogo.

 Fragmentos del Discurso de Orden pronunciado el 20 de setiembre de 1991 por el Dr. José Neyra Ramírez. 

Merced a los esfuerzos y el interés desplegado por el entonces Director Superior de Salud, Dr. Joaquín Roberto Cornejo Ubillús a quien la Sociedad Peruana de Epidemiología ha rendido merecido homenaje de reconocimiento, se creó la Semana de la Epidemiología y dentro de ella, el Día del Epidemiólogo como tributo al trabajo que realizan esos especialistas en provecho de la salud del país. 

Pasaron los tiempos en que la Epidemiología era la ciencia que estudiaba las epidemias. La epidemiología tiene que ver con todo lo que afecta o incide en la masa, en la colectividad y por eso la labor del epidemiólogo a la par que importante pasa a menudo desapercibida para el gran público a quien solamente le pueden interesar hechos individuales de trascendencia como un transplante renal o uno cardíaco. Mientras que la prevención y el control del dengue o del cólera o de la peste no son objeto de un gran despliegue publicitario. 

Pero ese especialista, ese hombre de campo, de sierra, de selva; ese hombre que trepa las cordilleras en pos del tifus como diría el maestro Pesce o ingresa a la selva en busca de la fiebre amarilla y tiene que vadear ríos o atravesar pantanos, ese hombre decía, está siendo cada vez más raro. Me refiero al verdadero epidemiólogo, el de la mística, el sacrificado.  

La epidemiología vista de lejos pareciera que es solamente una rama de la medicina que se ocupa del análisis y descripciones de cuadros estadísticos y del manejo de programas de control de enfermedades cuando en realidad estudia la salud y sus factores condicionantes, el control del medio ambiente, el factor de riesgo, la etiología, la evaluación de los programas, servicios y tecnología que se aplica, la vigilancia epidemiológica y la repercusión de todos estos elementos en la situación de salud de un país. Todo ello con fines evidentemente, de prevención. Ya se ha dicho y debo insistir: para ser un buen epidemiólogo debe haberse sido previamente un buen clínico e inversamente un buen clínico solamente será aquel que tenga base, conocimientos y aficiones epidemiológicas.