Bautizando a AngelitaEste sábado al salir de la iglesia junto con la ahijada y los flamantes compadres, mire a los alrededores y no había nadie que gritara “Padrino sebo”.

Según la tradición, en la puerta de la iglesia luego de la ceremonia del bautizo, el Padrino lanzaba al aire monedas que eran recogidas por un grupo de niños quienes alegremente cantaban:

Padrino sebo pata de candado

no tiene dinero y quiere tener ahijado

Luego del bautizo nos dirigimos a la casa del abuelo Sixto en la campiña de Huaral. Todos sabemos que las fiestas “en la chacra” son cosa especial, pues allá las reuniones sociales tienen un auténtico sabor provinciano, y en donde los padrinos -en reconocimiento al vínculo espiritual que se establece- reciben una atención preferente, recibiendo además un pavo para que lo lleven a casa.

Le cuento esta anécdota a mi hija Marlene, quien me dice: “la suerte que tienen algunos “generosos” dando propinas, jajaja…”