Ante las desastrosas actitudes del ministro de salud bien podríamos parafrasear a Oscar Trelles Montes, entonces Premier del primer gobierno de Belaúnde (recuerdan el de la página 11?) quien, ante la creciente protesta popular que se vivía, dijo: “al pueblo hay que darle bromuro”.
No sólo era expresión de su marcada incapacidad para entender los fenómenos sociales, sino también rasgos de un pensamiento oligárquico.
Esta vez estamos ante un ministro que revela un fuerte desequilibrio de su salud mental, pero que nadie sabe en mérito a qué lo mantienen en el cargo. Es que acaso, nadie en el Consejo de Ministros tiene el valor de pedir su salida?
Fuera de sus casillas

Fuera de sus casillas

O es que estamos ante un nuevo caso Olivera, quien tenía a Toledo cogido de los runtus (dicen por cuestiones non sanctas).