Eran aproximadamente las 10 de la noche y venía tranquilamente por una de las calles aledañas al Estadio Nacional con dirección a mi domicilio. Tenía la radio del auto encendida y tarareaba la música que escuchaba a través de la emisora. De pronto me percaté que el flujo vehicular se estaba haciendo lento.

Qué estará pasando dije entre mi? Levanté la mirada tratando de encontrar la causa de este enlentecimiento vehicular, pudiendo divisar una inmensa cantidad de personas que venían ocupando toda la avenida. Eran mayoritariamente jóvenes y tenían como denominador común estar vestidos con polos negros.

Ante ese hecho, vinieron a mi mente, rápidamente, algunas lecturas de mi época de la universidad referidas al Duce, Benito Mussolini y sus célebres camisas negras.

Camisas negras fue el nombre dado en Italia a los miembros de un escuadrón paramilitar organizado por Benito Mussolini como instrumento violento de su movimiento fascista, siendo incorporados al partido fascista en calidad de milicia nacional en 1921. Sus dirigentes se oponían a los sindicatos de obreros y campesinos del entorno rural y utilizaron métodos cada vez más violentos a medida que crecía el poder de Mussolini, llegando no sólo a la intimidación sino también al asesinato contra sus oponentes políticos y sociales.

Rápidamente ese temor de los “camicie nere” se desvaneció al ver en los polos de esta multitud las imágenes de Iron Maiden, agrupación musical británica de heavy metal que acababa de dar un concierto en el estadio nacional, donde que según se señala habían asistido alrededor de 40,000 personas.

Según personas que asistieron al concierto, en los alrededores del estadio los comerciantes informales “hicieron su agosto” con la venta de éstos polos.

ironmaiden