La dirección del Hospital Nacional “Daniel Alcides Carrión” viene impulsando una modificación del Reglamento de Organizaciones y Funciones (ROF), dizque para optimizar los procesos. Sin embargo, un análisis de primera vista nos permite detectar que bajo este supuesto se esconde una propuesta tramposa que tiene como único objetivo incrementar los ingresos económicos de funcionarios angurrientos.

El ROF de todos los hospitales contempla, luego del cargo de director y subdirector, cargos jefaturales que tienen el nivel de F3 (funcionario 3), como tope remunerativo.

Entonces cuál es la ruta para aumentar las bonificaciones de los funcionarios? La respuesta es simple: Modificar el ROF incrementando un nivel, es decir creando cargos estructurales que lleguen a tener el nivel F4 (funcionario 4)

Esa es la razón de fondo por la cual en el Hospital Carrión se intenta modificar el ROF. En ningún otro hospital se daría luz verde a esta peregrina idea.

Quiénes están detrás de esta aberración administrativa?

Se trataría de alguien con algún conocimiento del tema y suficiente nivel decisional que sabe cuál sería “el truco” para lograr este propósito, lo cual no significa que no existan otras personas que conozcan el tema. Lo que sucede es que no tienen el peso específico dentro de la organización para hacer esta propuesta. Así de simple.

En el país de los ciegos el tuerto es rey

Pensar que esta propuesta de modificación del ROF haya nacido en el seno del órgano de dirección es difícil de aceptar conociendo la absoluta carencia de ideas de quienes dirigen el hospital, de manera sería otro el personaje que tras bambalinas habría colocado en blanco y negro este contrabando organizacional.

Lógicamente y de manera bastante rápida, esta propuesta ha encontrado eco en el actual “equipo de gestión”, quienes ya alucinan que por arte de birlibirloque pasarían a convertirse en F4 ($$$).

Pero y qué de la institución?

No seamos ingenuos. Estos individuos que ahora medran en el área administrativa parecen estar ahí sólo por el plus que les corresponde por ocupar cargos jefaturales. No les interesa saber cuanto se grava la débil economía del hospital; tampoco les interesa que el hospital tenga graves carencias no atendidas. Sólo les interesa ver con los ojos de Rico Mc Pato cómo tomar por asalto las arcas de una institución pobre, de bajo presupuesto, lo cual constituye un agravante, que motiva nuestra denuncia.

Mientras esto sucede en la superestructura, los servicios que están relacionados directamente con la MISION del hospital, literalmente “hacen agua”; sino veamos algunos ejemplos: En los servicios de hospitalización no hay agua en el baño de los pacientes, o en la consulta externa, donde el lavadero de manos no funciona afectando las medidas de bioseguridad e incrementando el riesgo de contagio tanto para el médico como para el paciente.

Aleluya, aleluya…

Mi abuelo Andrés, con esa admirable sabiduría de hombre viejo, solía decir: ¡¡¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Cada uno está por la suya!!!