La amputación de la pierna equivocada a un paciente en el hospital Sabogal de EsSalud ha arrinconado a la clase médica.

Primun non nocere (Primero no hacer daño: Hipócrates)

No hay vuelta que darle. Para expresar un punto de vista, en primer lugar debemos ponernos en los zapatos de los familiares. En tal sentido, tendríamos que preguntarnos qué haríamos nosotros en una situación similar si el afectado fuera nuestro padre, quien de pronto ante lo ocurrido se ve en la necesidad de modificar sus estilos de vida.

Pero el asunto es que como médicos no podemos quedarnos en el plano que la prensa nos ha colocado. Tenemos la obligación de sacar conclusiones que eviten la aparición de nuevos eventos no deseados en el proceso de atención médica.

La prensa amarilla sólo quiere ver sangre

Los medios de comunicación, autoproclamados portavoces de la opinión pública han desatado una fuerte presión contra las autoridades de la seguridad social, demandando sanciones ejemplarizadores contra los médicos que participaron en ese fatídico acto quirúrgico.

El mismo decano del Colegio Médico, presionado por estos medios de comunicación, solo atina a señalar que el Código de Ética establece una escala de sanciones que puede llevar hasta la expulsión de la orden médica, para que nunca estos médicos puedan ejercer su profesión.

Nada ganamos con las decisiones tomadas por EsSalud al suponer que todo se soluciona expulsando a los profesionales involucrados.

El error es una oportunidad para mejorar

Si no entramos a un análisis profundo de los hechos, nada nos asegura que en el futuro no se repitan hechos similares. Recodemos que es urgente devolver a la ciudadanía la confianza en sus hospitales.

En primer lugar: Los traumatólogos involucrados en este acto quirúrgico no son unos improvisados, puesto que son profesionales formados como especialistas en el sistema del residentado médico, proceso formativo que se realiza en hospitales de Nivel III bajo la supervisión de las universidades nacionales. El producto es un médico especialista que luego de 3 años de formación escolarizada es acreditado por una universidad, que le otorga a Nombre de la Nación.

En segundo lugar: El acto médico se realiza siguiendo protocolos validados nacional e internacionalmente, justamente para ordenar los pasos que deben seguirse en un procedimiento determinado, orientados a evitar la variabilidad, con lo cual se reduce la probabilidad del error médico.

En tercer lugar: El Ministerio de Salud, siguiendo recomendaciones de la Organización Mundial de la salud (OMS) ha aprobado por Resolución Ministerial Nº 533-2008-MINSA de fecha 30 de julio del 2008, la “Lista de Chequeo de Cirugía Segura”; documento que establece los criterios mínimos de seguridad en tres momentos:

  1. Antes de la aplicación de la anestesia,
  2. Antes de la incisión, y
  3. Antes de la salida de la sala de operaciones.

En tal sentido, precisa la identificación del paciente, la identificación del lugar de la incisión, la revisión de la seguridad de la anestesia, de los equipos y procedimiento médicos.

En cuarto lugar: EsSalud ha gastado fuertes sumas de dinero en el llamado “boom de la calidad total”, época en la cual muchos profesionales, desde puesto directivos se convirtieron en “gurúes” de la calidad.

Si esto es así, entonces qué ha pasado?

Encontramos que a EsSalud le está faltando la capacidad de autocrítica y prefiere caer en un facilismo epidérmico al cual lo empuja el sensacionalismo amarillo de un sector de la prensa, creyendo que “lanzando los cristianos a los leones” soluciona el problema. Nada más falso; con el agravante que al no revisar sus procesos pierde la oportunidad para dar soluciones de fondo.

Responsabilidad de los Cuerpos Médicos

Los médicos, en sus propios servicios asistenciales también deben entrar a un proceso de autocrítica, sin eludir responsabilidades, revisando seriamente sus indicadores de estructura, de procesos y de resultados.

Sólo así se podrá defender el derecho a la vida y a la salud. Recordemos que la sociedad demanda a los médicos cumplir con esa responsabilidad social.