abril 2010


Hace unos días, les decíamos a los integrantes de nuestra brigada sanitaria, que en la lucha contra las enfermedades debemos aprender a tomar en cuenta los 2 enfoques para el cuidado de la salud: el enfoque clínico y el enfoque epidemiológico.

Es innegable que los hospitales cualquiera sea su magnitud, son un importante foco de atención para estudiantes y profesionales así como también la población, lo cual se explica por la MISION que cumplen en la estructura del sistema sanitario.

En cambio, el trabajo epidemiológico tiene otras características: es silencioso y se diseña en gabinetes donde se define una estrategia que luego se efectiviza como trabajo de campo. Su impacto es la disminución del número de casos.

Dos enfoques que se complementan

Bajo el enfoque clínico el manejo del CASO es importante; y para ello se requiere la pericia del médico y su arsenal de conocimientos adquiridos en las escuelas de medicina. Así, el ojo clínico es histórico, aún cuando ahora con el desarrollo de la tecnología en salud estamos ante el riesgo de caer en la pereza clínica, pero ese es otro tema sobre el cual escribiremos en su momento.

El otro enfoque en el proceso salud – enfermedad es el enfoque epidemiológico, que tiene como misión -aunque suene paradójico- EVITAR que aparezca el caso clínico, teniendo entonces como objetivo que no se produzca la enfermedad y su valor social radica en ello justamente, evitar los costos sociales de las enfermedades, tanto para la familia como para el estado.

La experiencia de la “Gripe porcina”

Estando al primer año de la aparición de esta gripe que puso a México al borde la catástrofe económica, es conveniente reflexionar sobre los costos de las epidemias. Finalmente no se cuantos millones de dólares de pérdida tuvo el hermano país de Emiliano Zapata

Lo sufrimos también los peruanos con la epidemia del cólera, cuando nuestras exportaciones de espárragos, por ejemplo, eran víctimas de una guerra sucia en el mercado europeo y el turismo hacia nuestro país se vio fuertemente afectado. Estábamos en ese entonces –como hace 1 año, México- en la lista de países no recomendados para el turismo.

Por tanto, el amortiguamiento a los daños de la economía empieza con fortaleciendo la acción epidemiológica.

El “niño cero” en la epidemia de Influenza A H1N1

Los diarios del mundo hablan en estos días de Edgar Hernández, de 5 años, el “niño cero”, como se conoce ya al presunto primer contagiado con el virus de la gripe porcina en México. Hace 1 año fue identificado también en una protesta de su comunidad rural contra las granjas de cerdos asentadas en el estado de Veracruz.

En su momento también hicimos un comentario sobre este caso (ver nota).

El debate del papel de OMS en la epidemia de influenza H1N1 continúa

Tal vez por primera vez en la historia, un organismo internacional se vio duramente golpeado por la comunidad internacional al señalarse una relación non sancta entre funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los laboratorios ligados a la producción de medicamentos utilizado mundialmente en esta epidemia. Los primeros atisbos de un potencial conflicto de intereses ya han aparecido.

Anuncios

Había terminado la jornada de ese día y conversábamos con los brigadistas sobre algunas incidencias que pudieran haber tenido. Los jóvenes hacían bromas, teniendo siempre la risa a flor de labio.

Uno de ellos dice: “miren lo que he traído”, al tiempo que extrae de su mochila un frasquito y lo agita para mostrar lo que había en su interior.

Se trataba de frasquito con agua, en cuyo interior se observaban gran cantidad de larvas del Aedes y que había sido tomado de un recipiente de agua limpia de una de las casas visitadas esa mañana.

La pecera de los pobres.

Nos relata entonces, que en una de las casas visitadas era notoria la visualización de las larvas en un recipiente de vidrio lleno de agua limpia, pero la familia no tenía la menor idea que se trataba de larvas del mosquito trasmisor del dengue.

“Mis hijos observaban todos los días el recipiente como si fuera una pecera”, nos dice que refería la dueña de casa.

“Ellos creían que eran pescaditos y todos mis hijos pequeños se agolpaban alrededor del recipiente para verlos”, dice que agregaba la señora cuando se le empezó a explicar lo que realmente era eso que se movía en el interior del frasco.

Ese frasco lo hemos tenido en la oficina para observarlo diariamente y hemos podido apreciar al día siguiente que en su interior ya había zancudos volando. Se había cumplido pues el ciclo biológico del Aedes aegypti.

En nuestra filosofía de gestión consideramos de suma importancia AGRADECER a quienes dan muestras de apoyo a las acciones salud pública.

En este marco conceptual, este mediodía, en el auditorium del Hospital Ventanilla hemos tenido una importante Reunión de Agradecimiento a nuestros brigadistas, quienes han participado en las acciones de erradicación del Aedes aegypti, el zancudo trasmisor del dengue.

En el distrito de Ventanilla, nos encontramos en el Escenario II, es decir, presencia de larvas pero sin casos diagnosticados; es decir existe el zancudo pero no hay dengue.

El riesgo es que en una zona de alta movilización de personas que se trasladan de un lugar a otro por viajes de diversa índole, estamos ante el riesgo que llegue a la zona un enfermo portador del dengue, el cual sea picado por el zancudo y luego este vector inocule el virus de esta enfermedad a un hombre sano… y así estaríamos iniciando la cadena epidemiológica.

La historia nos revela que es a través de las rutas del comercio y de los viajes como se diseminan las epidemias.

Por esta razón ha sido muy importante que con nuestros brigadistas hayamos peinado toda la zona para educar a la población y aplicar larvidas en los recipientes.

En nuestra filosofía de gestión consideramos de suma importancia AGRADECER a quienes dan muestras de apoyo a las acciones salud pública. En este marco conceptual, este mediodía, en el auditorium del Hospital Ventanilla hemos tenido una importante Reunión de Agradecimiento a nuestros brigadistas, quienes han participado en las acciones de erradicación del Aedes aegypti, el zancudo trasmisor del dengue.

En el distrito de Ventanilla, nos encontramos en el Escenario II, es decir, presencia de larvas pero sin casos diagnosticados; es decir existe el zancudo pero no hay dengue.

El riesgo es que en una zona de alta movilización de personas que se trasladan de un lugar a otro por viajes de diversa índole, estamos ante el riesgo que llegue a la zona un enfermo portador del dengue, el cual sea picado por el zancudo y luego este vector inocule el virus de esta enfermedad a un hombre sano… y así estaríamos iniciando la cadena epidemiológica.

La historia nos revela que es a través de las rutas del comercio y de los viajes como se diseminan las epidemias.

Por esta razón ha sido muy importante que con nuestros brigadistas hayamos peinado toda la zona para educar a la población y aplicar larvidas en los recipientes.

Corría el año 1964, cuando jóvenes adolescentes aún, en nuestra querida Chincha, escuchamos por primera vez la palabra dengue.

No se trataba de ninguna enfermedad de connotaciones epidémicas, sino del baile del dengue, una variante sensual del mambo, lanzado por Pérez Prado quien llegó al Perú acompañado de la apabullante Daisy Guzmán.

Así, un aro de llanta y dos palancas para desenllantar se convierten en instrumento del nuevo ritmo con una escultural bailarina moviendo sus caderas al son de “taca-taca-tá, taca-taca-tá” que nos ponía bizcos a todos. Los mayores, claro está lo hacían disimuladamente, pero los jóvenes, reunidos en patota en la esquina del barrio donde crecimos, hacíamos los comentarios mas alucinantes.

Los tiempos han pasado y ahora nos toca hablar del otro dengue, del verdadero dengue diría Jaime Chávez, el epidemiólogo de la DIRESA Callao, de aquella enfermedad que ha puesto de cabeza a los sistemas de salud del pais.

Con este preámbulo iniciaré una serie de artículos sobre el Dengue en el Callao, año 2010.