La incorporación del Hospital Ventanilla en la Lucha contra la Ceguera por Catarata al parecer ha generado algunas hiperestesias no bien explicadas.

Para nosotros la cosa es simple y tiene también entonces una lógica simple.

Hay que alinearse con el Bien Superior

En primer lugar, para nosotros es absolutamente claro que el Bien Superior consiste en DEVOLVER la visión a los ciegos por catarata.

Por tanto, si TODOS nos alineamos con ese objetivo, todos los obstáculos serán superados.

La magnitud del problema

Se conoce estadísticamente la proporción de ciegos por catarata por cada 100,000 habitantes; y si extrapolamos esta cifra a Ventanilla, entonces entenderemos la magnitud del problema.

Estudios relacionados en nuestro medio revelan una elevada prevalencia de esta afección, la cual se puede reducir con medidas que faciliten el acceso de las personas de 50 años o más a los tratamientos apropiados.

Los pobres son los más afectados

Aunque la catarata se puede curar mediante un procedimiento quirúrgico muy sencillo, rápido y asequible, tanto la ceguera como la disminución grave de la visión provocadas por esta enfermedad son frecuentes en la población de escasos recursos económicos, debido a la poca disponibilidad de servicios oftalmológicos y a las dificultades que deben franquear para acceder y utilizar los servicios existentes.

Una obligación en salud pública

Nuestro compromiso con la salud pública nos obliga a no desmayar en el esfuerzo por atenuar los efectos perversos de esta patología que condena a los históricamente marginados a vivir en la penumbra perpetua.

El líder debe aprovechar las oportunidades

El rol de los líderes en salud no es teorizar, sino encontrar la oportunidad y aprovecharla en beneficio de los marginados, por encima de las burocracias.

En este contexto encontramos como una oportunidad para intervenir en este problema que el ex presidente William Clinton en visita a nuestro país, anunció que en un horizonte temporal de cuatros años se realizarán alrededor de 50 mil cirugías de cataratas en el Perú, financiadas a través de la Fundación Clinton y la Fundación Slim.

Si ahí está el financiamiento, la historia no perdonaría nuestra inacción.

Si todo está financiado, entendamos que no se puede negar a los pobres la oportunidad histórica de recuperar la visión.

Esta es la razón por la cual estamos dando las facilidades a la Fundación Clinton para que las operaciones se realicen en el Hospital Ventanilla.