En la exégesis historiográfica de Daniel Alcides Carrión García, Héroe Nacional por mandato de la Ley Nº 25342 de 7 de octubre de 1991, es imprescindible conceptuar las particularidades singulares que predominaban en su época, en el mundo científico mundial, así como en el ámbito médico nacional; y evaluar su trascendente protagonismo en el progreso de la ciencia médica.

Son momentos que marcan un período histórico, con la evidencia de un hecho que lo distingue de otros porque es el punto de partida, en nuestro país, de la investigación dirigida, la porfía consciente de la verificación en vivo, la seguridad de las premisas concordantes, la experimentación en un ser humano, la intención de autoinoculación, seguimiento de un proceso provocado, la conclusión de la serie de fases de un fenómeno, el inicio de la hematología clínica, la concepción microbiológica y la anatomía patológica, y el incentivo escrutador de los avances médicos.

Excelentes dones influyen en su formación. Provinciano cerreño, vence la adversidad de la metrópoli que limita su alcance; estudioso perseverante del problema sanitario que incidía agobiante en el país; intuitivo en forjar su creencia sin escatimar los medios para ratificar su acerto; analista con profundidad precoz; investiga la causa de un proceso enigmático; razona con perspectiva madura el objetivo previsto; creyente místico de su propósito llega al sacrificio para demostrar su verdad.

Al hacer el recorrido cronológico y circunstancial de la vida de Carrión, lo ubicamos inmerso en un excelente proceso educativo, con una sólida instrucción cimentada por su formación que fue el producto de sus vivencias que discurrieron en los últimos trece años de su existencia.

En la visión retrospectiva de su accionar se vislumbra que fue un cultor de los valores humanos. Tuvo superación, en su deseo de aprender y aumentar el tamaño de su acervo, para dar al máximo sus posibilidades; creativo, al formular el proyecto de su gran empresa; voluntad, para emplear la fuerza suficiente para obtener sus logros; tesón, en la firmeza de su creencia; perseverancia, en la realización de su propósito; responsabilidad, asumiendo sus actos con entereza; y generosidad, arriesgando su vida, en bien de la humanidad.

La aspiración de este texto no se reduce al encomio insustancial del personaje que nos ocupa, sino que es la verdadera historia de Daniel Alcides Carrión, despojada de relatos desfigurados, leyendas y mitos. Se trata de la descripción de un ser humano, sumido en un ambiente conflictivo y predestinado a ser bienhechor de la humanidad.

No se puede comprender el complejo historial de un personaje si no se consigna el conjunto de elementos que constituyen las circunstancias que mediaron, directa o indirectamente, en su desenvolvimiento; y en el transcurso de la vida de Carrión sucedieron hechos trascendentes que modificaron su desarrollo; luego, se les debe mencionar para enfatizar la influencia de cada uno de ellos, en determinados momentos.

Un nacionalismo razonado debe llevar a interpretar que la hazaña realizada por Carrión marca el inicio positivo de una inquietud que conscientemente se ha extendido a todo el quehacer médico; por eso, este comienzo que aún no termina debe marcar un hito en el proceso histórico de la medicina nacional y como justo homenaje a quien lo originó se debe llamar Era Carriónica.

(*) Tomada del libro en versión digital:

Titulo: “Daniel Alcides Carrión: mártir de la medicina peruana, héroe nacional, ley 25342”

Autor: Delgado Matallana, Gustavo

Publicación: Lima: UNMSM, Fondo Editorial; Asociación de Historia de la Medicina Peruana y Parques Conmemorativos, 2001

Descripción: 581 p.: il. ; 24 cm.

ISBN: 9972-46-142-4

En la exégesis historiográfica de Daniel Alcides Carrión García, Héroe Nacional por mandato de la Ley Nº 25342 de 7 de octubre de 1991, es imprescindible conceptuar las particularidades singulares que predominaban en su época, en el mundo científico mundial, así como en el ámbito médico nacional; y evaluar su trascendente protagonismo en el progreso de la ciencia médica.

Son momentos que marcan un período histórico, con la evidencia de un hecho que lo distingue de otros porque es el punto de partida, en nuestro país, de la investigación dirigida, la porfía consciente de la verificación en vivo, la seguridad de las premisas concordantes, la experimentación en un ser humano, la intención de autoinoculación, seguimiento de un proceso provocado, la conclusión de la serie de fases de un fenómeno, el inicio de la hematología clínica, la concepción microbiológica y la anatomía patológica, y el incentivo escrutador de los avances médicos.

Excelentes dones influyen en su formación. Provinciano cerreño, vence la adversidad de la metrópoli que limita su alcance; estudioso perseverante del problema sanitario que incidía agobiante en el país; intuitivo en forjar su creencia sin escatimar los medios para ratificar su acerto; analista con profundidad precoz; investiga la causa de un proceso enigmático; razona con perspectiva madura el objetivo previsto; creyente místico de su propósito llega al sacrificio para demostrar su verdad.

Al hacer el recorrido cronológico y circunstancial de la vida de Carrión, lo ubicamos inmerso en un excelente proceso educativo, con una sólida instrucción cimentada por su formación que fue el producto de sus vivencias que discurrieron en los últimos trece años de su existencia.

En la visión retrospectiva de su accionar se vislumbra que fue un cultor de los valores humanos. Tuvo superación, en su deseo de aprender y aumentar el tamaño de su acervo, para dar al máximo sus posibilidades; creativo, al formular el proyecto de su gran empresa; voluntad, para emplear la fuerza suficiente para obtener sus logros; tesón, en la firmeza de su creencia; perseverancia, en la realización de su propósito; responsabilidad, asumiendo sus actos con entereza; y generosidad, arriesgando su vida, en bien de la humanidad.

La aspiración de este texto no se reduce al encomio insustancial del personaje que nos ocupa, sino que es la verdadera historia de Daniel Alcides Carrión, despojada de relatos desfigurados, leyendas y mitos. Se trata de la descripción de un ser humano, sumido en un ambiente conflictivo y predestinado a ser bienhechor de la humanidad.

No se puede comprender el complejo historial de un personaje si no se consigna el conjunto de elementos que constituyen las circunstancias que mediaron, directa o indirectamente, en su desenvolvimiento; y en el transcurso de la vida de Carrión sucedieron hechos trascendentes que modificaron su desarrollo; luego, se les debe mencionar para enfatizar la influencia de cada uno de ellos, en determinados momentos.

Un nacionalismo razonado debe llevar a interpretar que la hazaña realizada por Carrión marca el inicio positivo de una inquietud que conscientemente se ha extendido a todo el quehacer médico; por eso, este comienzo que aún no termina debe marcar un hito en el proceso histórico de la medicina nacional y como justo homenaje a quien lo originó se debe llamar Era Carriónica.

(*)Tomada del libro en versión digital:

Titulo: “Daniel Alcides Carrión: mártir de la medicina peruana, héroe nacional, ley 25342”

Autor: Delgado Matallana, Gustavo

En la exégesis historiográfica de Daniel Alcides Carrión García, Héroe Nacional por mandato de la Ley Nº 25342 de 7 de octubre de 1991, es imprescindible conceptuar las particularidades singulares que predominaban en su época, en el mundo científico mundial, así como en el ámbito médico nacional; y evaluar su trascendente protagonismo en el progreso de la ciencia médica.

Son momentos que marcan un período histórico, con la evidencia de un hecho que lo distingue de otros porque es el punto de partida, en nuestro país, de la investigación dirigida, la porfía consciente de la verificación en vivo, la seguridad de las premisas concordantes, la experimentación en un ser humano, la intención de autoinoculación, seguimiento de un proceso provocado, la conclusión de la serie de fases de un fenómeno, el inicio de la hematología clínica, la concepción microbiológica y la anatomía patológica, y el incentivo escrutador de los avances médicos.

Excelentes dones influyen en su formación. Provinciano cerreño, vence la adversidad de la metrópoli que limita su alcance; estudioso perseverante del problema sanitario que incidía agobiante en el país; intuitivo en forjar su creencia sin escatimar los medios para ratificar su acerto; analista con profundidad precoz; investiga la causa de un proceso enigmático; razona con perspectiva madura el objetivo previsto; creyente místico de su propósito llega al sacrificio para demostrar su verdad.

Al hacer el recorrido cronológico y circunstancial de la vida de Carrión, lo ubicamos inmerso en un excelente proceso educativo, con una sólida instrucción cimentada por su formación que fue el producto de sus vivencias que discurrieron en los últimos trece años de su existencia.

En la visión retrospectiva de su accionar se vislumbra que fue un cultor de los valores humanos. Tuvo superación, en su deseo de aprender y aumentar el tamaño de su acervo, para dar al máximo sus posibilidades; creativo, al formular el proyecto de su gran empresa; voluntad, para emplear la fuerza suficiente para obtener sus logros; tesón, en la firmeza de su creencia; perseverancia, en la realización de su propósito; responsabilidad, asumiendo sus actos con entereza; y generosidad, arriesgando su vida, en bien de la humanidad.

La aspiración de este texto no se reduce al encomio insustancial del personaje que nos ocupa, sino que es la verdadera historia de Daniel Alcides Carrión, despojada de relatos desfigurados, leyendas y mitos. Se trata de la descripción de un ser humano, sumido en un ambiente conflictivo y predestinado a ser bienhechor de la humanidad.

No se puede comprender el complejo historial de un personaje si no se consigna el conjunto de elementos que constituyen las circunstancias que mediaron, directa o indirectamente, en su desenvolvimiento; y en el transcurso de la vida de Carrión sucedieron hechos trascendentes que modificaron su desarrollo; luego, se les debe mencionar para enfatizar la influencia de cada uno de ellos, en determinados momentos.

Un nacionalismo razonado debe llevar a interpretar que la hazaña realizada por Carrión marca el inicio positivo de una inquietud que conscientemente se ha extendido a todo el quehacer médico; por eso, este comienzo que aún no termina debe marcar un hito en el proceso histórico de la medicina nacional y como justo homenaje a quien lo originó se debe llamar Era Carriónica.

(*)Tomada del libro en versión digital:

Titulo: “Daniel Alcides Carrión: mártir de la medicina peruana, héroe nacional, ley 25342”

Autor: Delgado Matallana, Gustavo

Publicación: Lima: UNMSM, Fondo Editorial; Asociación de Historia de la Medicina Peruana y Parques Conmemorativos, 2001

Descripción: 581 p.: il. ; 24 cm.

ISBN: 9972-46-142-4

Publicación: Lima: UNMSM, Fondo Editorial; Asociación de Historia de la Medicina Peruana y Parques Conmemorativos, 2001

Descripción: 581 p.: il. ; 24 cm.

ISBN: 9972-46-142-4