La salud es un negocio de rentabilidad económica y política

La última campaña electoral para elegir alcalde de nuestra ciudad capital puso en el tapete un tema que hasta la fecha nadie del gobierno se había atrevido a tocar. Es el caso de los hospitales solidaridad.

Es así que en el marco de la guerra sucia contra la finalmente elegida alcaldesa Susana Villarán, se pretendió desacreditarla bajo el supuesto que su gestión desaparecería los hospitales solidaridad y que pobre de los pobres que ya no tendrían donde atenderse.

Por supuesto que detrás de toda esa campaña torpe se movían los históricos intereses de una derecha cavernaria que insistía en asustar a la gente con ciertos “cucos”, manipulando groseramente la realidad para desprestigiar a la señora Villarán. Y no escatimaron en utilizar a los pobres necesitados de atención médica para mostrarlos en silla de ruedas como víctimas de una propuesta “perversa” que los afectaría.

Por supuesto que nada ello es cierto. Pero las campañas con gran manipulación mediática son capaces de llegar a estos extremos, evidenciando que para ellos la ética no vale nada.

Quien “salía ganancioso” de todo esto era el ahora ex-alcalde de Lima Luis Castañeda, encumbrado entonces en salvador de los pobres ya que “había puesto al alcance de ellos una oferta de servicios que el MINSA no había podido ofrecer”.

Pobre de aquel que opinara realmente de qué se trata y cómo se manejan estos hospitales y cuál es la concepción estratégica de los mismos con miras a una campaña presidencial. Nadie entonces, ni tibiamente opinaba sobre la realidad de estos establecimientos de salud.

Qué son los hospitales de solidaridad

Constituyen una oferta de servicios de salud de capa simple, con una baja estructura de costos, totalmente tercerizados. Es decir, ningún servicio es propio de la Municipalidad de Lima

El Ministerio de Salud tiene la Norma Técnica de Categorización de Establecimientos de Salud, donde de acuerdo a los criterios establecidos en ella, solidaridad no cumple los estándares para ser categorizados como hospitales.

Pero el MINSA nunca actuó. Aparentemente se privilegió la cuestión política y todo se manejó bajo el principio de “dejar hacer, dejar pasar”. Los hechos ocurridos recientemente en San Juan de Lurigancho han puesto en evidencia que ni siquiera contaban con licencia municipal para funcionamiento, pero igual ocupaban las calles sin pedir siquiera el permiso correspondiente. Es decir la ley de la selva, donde desde el poder oficial, el alcalde Castañeda seguía con sus propósitos.

La salud como propaganda política

Esta campaña electoral también ha puesto en evidencia que mucho más que atender de manera integral el proceso salud – enfermedad, lo que interesa es una atención sin evaluación técnica bajo estándares de calidad e impacto sobre la salud.

Estos hospitales forman parte del plan elaborado por el ex – alcalde de Lima para una candidatura a la presidencia de la república, como se puede inferir por la creación de otros hospitales solidaridad por fuera del ámbito de lima metropolitana.

Esto trae a colación la pregunta: ¿Cómo estos hospitales que según se decía eran parte de un una propuesta de la Municipalidad de Lima, pueden aparecer por diversos lugares del país, sino es en clara utilización política por parte de Luis Castañeda?

Es hora de trasparentar las cosas.

El Gobierno, a través del Ministerio de Salud debe asumir su rol rector y señalar con claridad que se trata de una oferta informal que atenta contra sus propios planes, por ejemplo de Aseguramiento Universal de Salud y que está por fuera de un Sistema de Referencia y Contrarreferencia establecida para los establecimientos de salud que tienen todos los sub sectores del sector salud, llámense MINSA, EsSalud e Institutos Castrenses.

Los Hospitales de Solidaridad y la explotación de los médicos

Un sistema que oferte servicios de salud tiene necesariamente como órganos de línea a los médicos; y en un país de alta informalidad, donde prevalece la precarización del empleo, el sector médico no podía escapar a estas “leyes del mercado”

Dado que el pago es por producción, se privilegia el número de consultas por profesional a costa de la calidad, llevando a éste a lograr un mayor ingreso mensual haciendo el mayor número posible de consultas.

¿Cuánto se le paga al médico por consulta? Según señala Foro Salud en un estudio hecho sobre este tema, el monto que recibe un médico por consulta es de 2.70 soles (menos de 1 dólar), lo que lo obliga a desarrollar al menos unas 20 consultas al día.

Susana Villarán debe lograr la transparencia de estos hospitales

Aún cuando ya la han maniatado de antemano en el marco de una campaña electoral excesivamente mediatizada, creemos que el nuevo gobierno municipal, en una política de absoluta transparencia, debe hacer públicos los contratos que Castañeda no ha mostrado, para conocer con precisión la naturaleza jurídica de estos establecimientos de salud, su articulación con los otros hospitales de solidaridad a lo largo del país, la relación con los proveedores y finalmente formalizar la información a través de una data que permita incorporarlo a los indicadores de oferta de servicios de salud del país.

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