Este miércoles se realizó la habitual reunión mensual de la Sociedad Peruana de Auditoría Médica.

La exposición en esta oportunidad estuvo a mi cargo, desarrollando el tema “Error en medicina y seguridad del paciente”.

El médico acaba convertido en la “segunda víctima” del error

En primer lugar es conveniente señalar que ningún médico tiene la intención de cometer un evento adverso; caso contrario estaríamos ante una actitud psicopática.

Pero aún más, el médico se convierte en la “segunda víctima” del error, sino veamos cómo se ha perseguido mediáticamente a los colegas que se vieron involucrados en el caso del Hospital Sabogal, llegándose incluso a condenarlos a una suerte de “muerte profesional” tratando de impedírsele el ejercicio de la profesión sin que exista de por medio sanción alguna ni del Colegio Médico ni del Poder Judicial.

Magnitud del problema

El problema de la seguridad del paciente es una preocupación que se incrementa, desde que el Instituto de Medicina de los Estados Unidos publicara en 1999 el Informe “To err is human”. Igualmente a partir de los Informes Seiden (Archives of Surgery, 2006) y de la Joint Commission, (Sentinel Event Statistics, 2006) se puede concluir que representan un problema de salud pública y que ponen en peligro la calidad de la atención.

Los costos del error

Los costos pueden ser de varios tipos, tales como la pérdida de ingresos a consecuencia del evento adverso, la pérdida de la producción familiar, la discapacidad y los sobrecostos de la atención por un periodo mayor al calculado y luego los costos en términos de vidas perdidas.

Adicionalmente el propio sistema sufre los costos indirectos, porque se produce una pérdida de confianza por parte de los usuarios. También de los profesionales de la salud se ven afectan con la pérdida de la moral y la frustración por no haber sido capaz de proporcionar de evitar un evento adverso.

Una oportunidad para mejorar

Una gestión de calidad necesita una cultura en la que los errores no se estimen como fallos humanos, sino como oportunidades para mejorar los sistemas y así reducir la probabilidad que eventos similares ocurran en el futuro.

El propio  Informe “To Err is Human” considera que la inmensa mayoría de los errores no son producto de la imprudencia o de la temeridad sino de carencias del sistema y que, por tanto, “personalizar” la culpa es camino equivocado a la hora de enmendar el error.