La grandeza de Don Ciro Padre

Por: Iliana Romero *

Príamo le respondió: “Yo mismo he oído a la diosa, la he visto ante mí y creo en sus palabras. Y si mi destino es morir, lo acepto: que me mate Aquiles tan luego como abrace a mi hijo y satisfaga el deseo de llorar sobre él”.

La Ilíada-Homero

Es ley natural que los hijos entierren a sus padres, lo contrario se traduce en algo ilógico además de ser un dolor indescriptible y que nunca se va. No imagino cuánto dolor podría significar tremenda pérdida para alguien. Pero es tal su magnitud e impacta a los que están cerca que ya desde las más remotas épocas Homero nos hablaba del sufrimiento del rey Príamo ante la muerte de su hijo Héctor a manos del invencible Aquiles, de tal manera que al leerlo uno podía sentir esa pena, se entendía el riesgo y humillación al que voluntariamente Príamo se sometió al ir a la tienda de Aquiles en el campamento enemigo llevado por su único deseo de enterrar dignamente al hijo asesinado.

Y el recuerdo del dolor y la pena que se transmitieron en mi adolescencia en esas líneas atribuidas al inmortal narrador, se encendió en la mente mientras recibía las noticias del hallazgo y comprobación de algo que era esperable luego de más de 200 días: el cuerpo del joven Ciro Castillo hijo en esas alturas y sinuosidades del bello valle del Colca.

Una cree que ya está acostumbrada a todo pero con cosas así se da cuenta que no, pues conmueve haber sido testigo en silencio y a la distancia de esa agonía de los padres y hermanos del joven. Sobre todo, el padre, que desde el primer día dejó todo y estuvo ahí indesmayable, como Príamo suplicando al Bomboya la devolución del hijo amado sólo con la esperanza en un hilo cada día de volverlo a ver o por lo menos de dar sepultura digna a ese primer hijo que tantas alegrías, tristezas y preocupaciones le causó desde que nació y fue recibido con tanto amor, expectativas y alegría del ansiado primogénito.

En estos momentos mientras escribo veo a las mujeres del Colca, llorando despidiendo con oraciones y frases de tristeza el cuerpo del malogrado muchacho dentro de esa bolsa negra; una anciana le dijo Guagua, secándose las lágrimas, frase dicha con esa ternura y pena de la madre sencilla y sabia que entiende el dolor que hay alrededor de esta enorme pérdida para la familia. Mientras una banda dejaba oír a lo lejos los acordes de la música que significa para ellos la despedida de quien llego un día ahí sin imaginar las tristes circunstancias que vendrían y que luego de este tiempo de búsqueda y lágrimas, hoy vuelve a casa, con los suyos al fin, lamentablemente de esta manera.

Falta poco para que la familia reciba el cuerpo del hijo que se fue un día y al que tanto esperaron ver volver. Sabemos lo que significará para ellos ese instante y el gran dolor que tendrán que pasar aún en las siguientes horas, días, años. Mi mayor solidaridad con cada uno de ellos, mi mejor deseo que sus corazones encuentren ese consuelo que parece inalcanzable, que sepan que no están solos, creo que todas los peruanos nos solidarizamos en un abrazo enorme con ellos y siempre los tendremos presentes en nuestra memoria y oraciones.

Mi sincera y enorme admiración para el Dr. Ciro Castillo padre, como colega, como persona, como padre; no pude más que asociarlo en mi mente decía al rey Príamo por la fortaleza y valor demostrados en tan aciagos días, él ha caminado entre la desesperación, el dolor y la incertidumbre sacando lo mejor de sí mismo en cada paso, ha sido ejemplar el amor y entrega demostrados por su hijo Ciro, esa imagen perdurará y hará imborrable su recuerdo. Porque cada vez que alguien hable de Ciro hijo recordaran al Dr. Ciro padre que hasta el final hizo todo por darle la dignidad y reposo al cuerpo del hijo amado, el padre que incansable lo buscó y lo arrebató del olvido y hasta de la ofensiva y malintencionada acusación de una posible fuga.

No hay palabras de consuelo que ayuden en momentos así, lo sé. Sin embargo me atreveré con humildad a decir, Dr. Ciro Castillo, que gracias a Ud. se hará inolvidable el paso de su primogénito en este mundo, pues con la misma grandeza del rey Príamo, -igual a la que Ud. ha tenido- lo que ha hecho hará perdurar en el recuerdo eterno de la gente su amor de padre y la memoria de su hijo.

* http://ilianaromero2010.blogspot.com/2011/10/la-grandeza-de-don-ciro-padre.html