Que de pronto mueran 28 personas en una casa, necesariamente tiene que llevarnos a investigar las razones por las cuales ocurrieron estos hechos.

Los medios de prensa han centrado la noticia en las características del establecimiento: un llamado Centro de Rehabilitación sin autorización de funcionamiento.

Los afectados por este siniestro tenían como característica común ser personas “internadas” para someterse a un proceso de rehabilitación por problemas de adicción.

Cuál es la cuestión de fondo?

Los medios de prensa han llevado el tema hacia la licencia de funcionamiento. La propia página web del Ministerio de Salud al tocar este tema, dice que el Ministro de Salud Alberto Tejada Noriega, luego de lamentar la tragedia ocurrida en el Centro de Rehabilitación “Cristo es Amor”, ha hecho un llamado a estos centros informales para que procedan a formalizarse.

El Congreso de la República, parece haberse limitado a discutir el grado de responsabilidad del ministerio de salud y de los gobiernos locales en la autorización de este establecimiento, habiéndose producido una suerte de juego de ping pong entre los mismos.

El asunto va más allá de si tenía o no licencia de funcionamiento.

Existe un problema de fondo en torno a un problema de salud pública, que ni siquiera es tocado de manera tangencial. Se trata del problema de la drogadicción que afecta a miles de jóvenes en nuestro país, un problema frente al cual los programas de oficiales gubernamentales no logran ser eficaces y que debe ser abordado multisectorialmente.

Las tragedias actualizan problemas que quedan en el camino sin resolver.

Entonces, estamos frente a un grupo de jóvenes procedentes de los estratos más pobres de la sociedad quienes estaban buscando resolver “terapéuticamente” su problema de adicción a drogas en establecimientos al alcance de su economía (pagando la suma de 50 soles semanales).

Alguna prensa ha presentado centros modelos en nuestra ciudad, que tal vez podían ser también la aspiración de estas familias pobres, pero no señalan que en todo caso la oferta de establecimientos de estas características es insuficiente y que definitivamente existen dificultades económicas para acceder a los mismos, lo que hace que se produzca una respuesta social “espontánea” desde sectores pobres de la sociedad, orientados a resolver este problema.

La ineficiencia del programa de salud mental

Las familias afectadas, desesperadamente hacen el intento de solucionar el problema sin entender quizá, que bajo esta lógica de informalidad es poco probable que las acciones terapéuticas tengan una base científica.

En tanto que los profesionales de la salud mental están concentrados en hospitales desde donde hacen muy poco para atender este grave problema de salud pública; y los otros actores sociales que debían involucrarse no se sienten aludidos.