Los tiempos han cambiado vertiginosamente en materia tecnológica, lo que se puede percibir en la esfera de la comunicación. Ya no hay distancias y todos estamos cerca, a pesar de encontrarnos en lugares geográficamente distantes. Somos una aldea global.

Los correos electrónicos, los mensajes de texto y las redes sociales permiten comunicarnos fluidamente y darnos un abrazo virtual desde cualquier lugar del mundo. No obstante ello, hay quienes siempre optan por hacer el saludo de manera personalísima a través del hilo telefónico, aunque hilo es un decir en el caso de la comunicación inalámbrica.

Debo agradecer a todos los que se han permitido hacerme llegar su saludo por mi onomástico a través de cualquiera de los medios, rogando me disculpen no haya podido responderles individualmente.

Ha sido sumamente grato recibir el saludo de los amigos del Hospital de Huaral y del Hospital de Ventanilla, donde estuve ya hace 11 años y hace 1 año respectivamente; con quienes compartí desde la dirección de estas instituciones, la visión de desarrollo organizacional, favoreciendo una cultura basada en valores que permita fortalecer la dinámica organizacional para lograr el alineamiento en base a objetivos institucionales. Por ello, escuchar la voz conocida y lejana de estos amigos -siempre compañeros de trabajo- me retrotrajo en el tiempo, recordando aquellos agradables momentos de trabajo armónico en estos lugares. Las imágenes que iban apareciendo en mi mente de esos lejanos presentes, me hicieron caer algunas lágrimas esta mañana, cuando bastante temprano, me han expresado su saludo, turnándose por el mismo teléfono, como quien hace colas en los saludos protocolares.

Igualmente los estudiantes, quienes muy dinámicos en las redes sociales, me obligan a mantener un compromiso con esta generación de nuevos profesionales.

Muchas gracias a todos en nombre mío y de mi familia.