El Día del Trabajo y su expresión en el momento actual

El trabajo es una necesidad histórica para la sobrevivencia y la autorrealización, pero este proceso consume salud, lo que obliga a tener condiciones adecuadas para recuperar este insumo perdido, a fin de retornar al trabajo y rendir eficientemente en el centro laboral.

Esto significa que si la salud que se consume en el trabajo no logra ser recuperada, genera un déficit que se convierte en factor de riesgo para las enfermedades, afectando adicionalmente la calidad de vida.

Por ello, la lucha por las 8 horas nació como expectativa histórica reivindicativa de la calidad de vida, que significaba distribuir el día en 3 segmentos iguales: 8 horas para el trabajo; 8 horas para la familia, el estudio y la autorrealización personal; y las 8 horas restantes para el sueño reparador.

El exceso de trabajo es negativo para la salud

Es un hecho que el dinero obtenido lícitamente por 8 horas no es suficiente para cubrir las necesidades de la familia, lo que obliga a trabajar más horas.

Este incremento de las horas de trabajo puede traer como consecuencia un aumento del riesgo de enfermedad. Así aparecen las llamadas enfermedades de desgaste como el Síndrome de Burnout, llamado Síndrome de Desgaste Profesional o Síndrome de Desgaste Ocupacional (SDO) o Síndrome del Trabajador Desgastado o Síndrome del Trabajador Consumido.

Estos padecimiento a grandes rasgos consisten en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido, así como deterioro y cansancio excesivo progresivo unido a una reducción drástica de energía (…) acompañado a menudo de una pérdida de motivación (…) que a lo largo del tiempo afecta las actitudes, modales y el comportamiento general.

Vivir sólo para trabajar afecta otros espacios sociales

Adicionalmente, el estar un mayor número de horas fuera del hogar por razones de trabajo, afecta el espacio familiar por tener menos horas para la comunicación entre sus integrantes.

Este hecho también es negativo para la familia por las patologías sociales que genera y porque además impide un mayor contacto con los hijos.

Es hora de luchar por salarios justos y empleo decente.