La mañana del domingo último, estuvimos como docente de aula en el examen de los alumnos de la Pre.

A minutos de iniciarse la prueba, era evidente la existencia de un ruido excesivo en el entorno, el cual provenía de una reunión evangélica que se desarrolla en el estadio de la universidad, bastante cerca a las aulas donde estamos casi para iniciar el examen.

Hay que buscar lo positivo de lo negativo

Era natural que este hecho podía afectar la concentración de los alumnos durante el desarrollo del examen.

Preocupado por ello y su posible impacto en el puntaje que podrían lograr, tuve que tomar algunas decisiones para amainar las cosas. Entones me dirigí al grupo que estaba en el aula, que eran un total de 25 alumnos y les dije:

“Jóvenes. En la vida hay que aprender a racionalizar las cosas. Es cierto que el ruido que produce la reunión vecina puede afectar su concentración. Pero hagamos una cosa: Asuman que los evangélicos gritos de aleluya caerán sobre ustedes para guiar su mano firme hacia las respuestas correctas. No piensen en otra cosa”,

Si se puede

Seguí conversando con ellos en los pocos minutos que teníamos, pues ya casi estábamos para el inicio de la prueba. Les conté que en los exámenes de ingreso, desde hace varios años vienen participando estudiantes secundarios enviados por colegios llamados “pre-universitarios”; y curiosamente muchos de estos “muchachitos” logran puntaje aprobatorio.

“Si esto es así, le dije, ustedes, que han culminado la secundaria, actúen con la certeza que si van a poder porque están mejor preparados”

Los nervios pueden jugar una mala pasada

Continué y para hacerles ver cómo a pesar que han estudiado y saben la respuesta que deberían marcar, cometen el error de marcar la incorrecta.

 “Se dieron cuenta, jóvenes, cómo el día de ayer, en la final de la Champions League, jugadores de primer nivel, que tal vez hasta pueden meter goles de penal con los ojos vendados, esta vez, dada la trascendencia de los acontecimientos, fallaron varios tiros, porque no manejaron adecuadamente la tensión del momento”.

Terminé con la siguiente arenga: “Jóvenes, hoy día ustedes deben a llegar a casa con el ánimo al tope y la alegría que tuvieron los jugadores del Chelsea, equipo que ganó el partido y con ello el máximo trofeo de balompié interclubes. Sus padres los esperan con ese mismo ánimo. Sí se puede”.