Usain Bolt y los hijos del viento

Debo reconocer que siempre me apasionó el atletismo, sobre todo las carreras de velocidad. Por esta razón, como todo el planeta, estuve pendiente de las Olimpiadas de Londres 2012. (El triunfo del jamaiquino Usain Bolt totalizó un rating de 19,4 millones, pero la audiencia en la ceremonia de apertura sigue siendo la más alta del año, con 26,9 millones de personas).

El desarrollo tecnológico nos permite ahora ver “en vivo” las competencias, como si estuviésemos en el propio país donde se desarrollan las pruebas atléticas.

Ver por ejemplo, una final de los 100 metros planos nos abstrae del mundo por unos momentos.

El fenómeno africano

Cuando eran todavía niños, les decía a mis hijos que la primacía africana en las pruebas atléticas tenía la siguiente explicación: “En África, a los  niños los mandan comprar pan a tiendas que están muchas veces lejos de sus casas, teniendo que desplazarse a través de la selva y en el trayecto pueden toparse con “el rey de la selva”, debiendo entonces emprender veloz carrera para ponerse a salvo. Así desarrollan velocidad y resistencia, que luego se expresa en las medallas de oro que obtienen en los campeonatos mundiales”.

Mi hija Marlene me decía hace unos días que ellos por supuesto que no me creían esa historia, pero que de todas maneras hacían como si esta fuera cierta, solamente “para llevarme la cuerda”.

Pero, y el fenómeno Jamaicano?

Cómo podría encajar el triunfo de los jamaicanos en esta truculenta historia que les contaba a mis niños?, porque ver no sólo a Usain Bolt, el nuevo hijo del dios Eolo de estas olimpiadas, sino a todo el equipo de velocistas de ese país acumular preseas de oro, debe tener alguna explicación. (Carter, Frater, Blake y Bolt, equipo jamaiquino de 4×100 en postas, lograron el récord mundial en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, luego de hacer un increíble tiempo de 36.84 segundos)

Jamaica, es una isla ubicada en el Mar Caribe, a unos 145 kilómetros al sur de Cuba. La isla alberga los estados-nación de Haití y la República Dominicana y está sorprendiendo al mundo con sus ultraveloces corredores en los XXX Juegos Olímpicos de Londres.

Hoy toda la comunidad deportiva, los analistas y aun los científicos se preguntan de dónde provienen las virtudes demostradas por los atletas de esa isla de las Antillas.

Las universidades de Glasgow y de Las Indias Occidentales realizaron estudios a más de 200 atletas jamaiquinos durante dos años y presentaron sus resultados en abril de 2008. Concluyeron que el secreto estaba en un componente llamado Actinen, el cual apareció en las fibras musculares de contracción rápida en 70% de los atletas oriundos de esa isla sometidos a estas pruebas y sólo en 30% de los deportistas australianos a los que se les hicieron los mismos análisis.

Será la raza negra?

Mucha gente ha comentado que la raza negra tenía primacía en las pistas de tartán. Si sólo fuera eso, -como diría cierto comentarista deportivo- podríamos tomar a un conjunto de jóvenes del poblado de El Guayabo, allá en Chincha y prepararlos como velocistas.

Recordemos que tenemos a Fernando Acevedo, crédito chinchano con marcas nacionales en carreras de velocidad.

El asunto resulta más complejo: es multifactorial

Tiene que ver cómo el Estado asume este reto.

a)      El sistema escolar.

De acuerdo a la información recogida, el atletismo en Jamaica es una tradición. Y las autoridades de la isla han establecido un sistema de formación y selección de atletas que descansa en las escuelas de educación básica del país.

b)      El factor nutricional y la vitamina “O”

Wellesley Bolt, padre de Usain Bolt, piensa que el éxito de su hijo y de sus compañeros radica en la alimentación del ñame o yam, un tubérculo que abunda en Jamaica y que es particularmente consumido en Trelawny, región que se ha convertido en semillero de los campeones olímpicos, como Campbell-Brown, Ben Johnson (quien compitió con la nacionalidad canadiense) y el propio Bolt.

Otros factores que consideran han sido claves es una dieta basada en “alimentos naturales: mucha fruta, viandas, arroz, frijoles, pollo”. Sin duda, la llamada vitamina “O” resulta fundamental en este complejo de multifactorialidad.