Según notas periodísticas publicadas recientemente, un poblador de Macusani (Puno) fallece con mal de rabia, al ser mordido en la cara por un perro, en el tercer piso del hospital, el 31 de julio cuando visitaba a un familiar; los análisis dieron positivo para rabia humana.

Sobre el lugar de la ocurrencia

La noticia hace referencia a un hecho particularmente importante, pues señala como lugar de la ocurrencia el interior del hospital: “La víctima procedente de Macusani fue mordido en la cara por un perro, en el tercer piso del hospital, el 31 de julio cuando visitaba a un familiar”. (sic); (1) corroborada por la nota de otro medio de comunicación que señala: El funcionario recalcó que de los seis casos, una persona natural de Macusani falleció al ser mordido pon un perro en el tercer piso del hospital Carlos Monge Medrano de la ciudad de Juliaca”. (2)

Algunas preguntas tenemos que hacernos:

a)  ¿Es que los canes entran libremente al tercer piso de un hospital?

b)  ¿Qué se hizo con el can mordedor luego de este hecho, pues existen protocolos que señalan con claridad lo que debe hacerse ante la mordedura de un can conocido?

La respuesta oficial

Otro tema para el análisis es la respuesta del sector oficial (siempre según la nota periodística) donde se señala lo siguiente:

a)  El jefe de la Oficina de Desarrollo Institucional (ODI) de la Red de Salud San Román (Juliaca), sostuvo que el poblador M.V.C. de 34 años de edad, fue inmunizado el mismo día que fue atacado, sin embargo dejó de lado el tratamiento que debía seguir.

b)  Que el poblador retornó al hospital al complicarse su salud, pero sus familiares solicitaron su alta para supuestamente llevarlo a una clínica privada, empero no fue así, y a consecuencia de ello dejó de existir en Macusani el 18 de setiembre.

Tal vez sea la condición humana lo que hace que aparezcan mecanismos naturales de defensa ante la posibilidad de la imputación de responsabilidad, trasladando al otro la responsabilidad por un hecho lamentable como este.

Algunas preguntas necesarias

Creemos que es necesario conocer las razones por las cuales el paciente dejó el esquema de vacunación, o por las cuales un paciente optaría por abandonar el hospital del estado para irse a un establecimiento privado de la zona.

Recordemos que, justamente, en la fase control de los servicios de salud, se debe hacer la retroalimentación o “feed back” que permita evaluar adecuadamente los hechos y luego del análisis, corregir las debilidades que pudieran haberse detectado.

Crónica de una muerte anunciada

El análisis de la información noticiosa, nos lleva a establecer mínimamente 3 hechos importantes a tomar en cuenta:

  1. Que al ser afectada la cara, estamos ante una mordedura grave, conforme lo establecido en la Norma Técnica. (3)
  2. Que se produjo abandono del tratamiento.
  3. Que entre la mordedura y el fallecimiento del paciente trascurrieron 49 días.

Dado el tiempo señalado; que se trataba de mordedura grave; y considerando que un perro con rabia muere antes de los 10 días; y que el animal mordedor debía tener dueño, porque de lo contrario qué hacía este can en el tercer piso del nosocomio; debió existir un período de búsqueda intensiva del paciente, máxime si al aplicársele la primera vacuna se tenían sus datos.

En esta desesperada lucha entre la vida y la muerte se debe buscar la intervención de terceros, sean estos los familiares, los líderes de la comunidad y tal vez la fiscalía, para persuadido a que desista del abandono.

Justamente estos hechos son los que deberían aclarase a través de una auditoría de caso.

  1. http://diariocorreo.pe/ultimas/noticias/1557396/edicion+puno/poblador-de-macusani-fallece-con-mal-de-rabia
  2. http://www.rpp.com.pe/2012-09-28-puno-seis-casos-de-rabia-se-registran-en-lo-que-va-del-2012-noticia_526246.html
  3. http://bvs.minsa.gob.pe/local/dgsp/291_DGSP234.pdf