El 3 de noviembre conmemoramos 1 año más de la muerte de Pedro Abraham Valdelomar Pinto,  narrador, poeta, periodista, ensayista y dramaturgo peruano, nacido en Ica el 27 de abril de 1888.

Conocido con el pseudónimo de “El Conde de Lemos”, “Val-Del-Omar”, es uno de los principales cuentistas del Perú. A él se le adjudicaría la creación de la frase que formaría parte de la tradición oral limeña, aunque no exista una fuente escrita que señale que él la pronunciase: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert, soy yo.”

Su prolífica obra puede verse en el siguiente enlace. Voy a referirme solamente a una de ellas: “Finis Desolatrix Veritae“, considerado como un poema de la desilusión religiosa, es también el destiempo inmemorial en el que ha de vivir el último de los hombres, en el fin de la vida sobre la tierra.

Lo fantástico yace, así, en esa suerte de tensión superpuesta entre el hombre creyente –aferrándose a la ilusión de su fe– y el Redentor agnóstico –sufriendo la agonía de la realidad eterna; y del cual colocamos un extracto. (ver texto completo)

“… Entonces yo me arrodillé a los pies de aquel raro esqueleto, y le dije sollozando, con toda la sinceridad de mi alma:

– Escuchadme: vamos en pos de Cristo. Invoquemos a Cristo; él es el único que puede salvamos; él no nos abandonará; recemos, señor, recemos; sed piadoso, sed creyente; tal vez por vuestra falta de fe, él no nos escucha. Aunemos nuestra plegaria; creed en Cristo. . .

Y él, con una tristeza infinita, con una desoladora melancolía, con un desencanto indescriptible, inclinó la apesadumbrada cabeza y me dijo estas palabras:

– Hermano mío, Cristo soy yo.

Los huesos se animaban, se animaban, y el sol iba oscureciéndose, fijo en el mismo punto del horizonte”.