El 30 de agosto se celebra el “Día del Enfermero Peruano”.

En el imaginario popular la imagen de enfermería está ligada al sexo femenino y asociada al cuidado del enfermo, lo cual puede apreciarse no sólo en las conversaciones familiares sino en los desfiles de los centros de educación inicial donde aparece siempre “una enfermerita” vestidita de blanco y con su “toca“.

Pero tanto el uniforme blanco como “la toca” han pasado a ser piezas de museo, porque ahora los profesionales de enfermería utilizan el color turquesa (de ahí la denominación de “turcas”). Asimismo, nos atrevemos a afirmar que la nueva generación de enfermeras desconoce lo que es ese gorro pequeño, complementario del uniforme que llevaban las enfermeras cuyo origen se remonta a los orígenes de la profesión y posteriormente utilizada por Florence Nightingale como símbolo de pureza y servicio a la humanidad.

La enfermera y el liderazgo en salud pública

El modelo sanitario peruano está bastante sesgado hacia lo recuperativo, lo que determina que las acciones de salud pública sean a veces soslayadas, no obstante el discurso oficial.

Por ello, nos ha llenado de alegría la imagen donde aparece Roxanita en plena marcha hacia las comunidades para realizar acciones preventivo –promocionales, elemento sustancial de la salud pública, utilizando un medio de transporte que a veces no imaginamos desde una visión citadina de la salud.

Imagen

Sanmarquina, ella fue alumna nuestra en el curso de Epidemiología y nos acompañó a la ciudad de Chincha poco tiempo después del terremoto del 15 de agosto de 2007, para hacer epidemiología post – desastre.

La vemos como serumista con su alegría característica, involucrada en su labor social, rumbo hacia una comunidad que le tendrá agradecimiento eterno.