Hace 6 años, mi hija Marlene ingresó a la universidad para iniciar la carrera de Derecho. En aquella oportunidad escribí un artículo en el blog, al cual titulé “Cuando los hijos nos llenan de felicidad”. (ver enlace)

Hoy, hemos asistido a la Ceremonia de Egresados, con lo cual se cierra un ciclo formativo al haber concluido la carrera. El auditorium lucía colmado de los padres y familiares de los alumnos que culminan, porque, como diría mi recordada amiga Vicky Avalos, “todo aquel que es padre o madre como nosotros, sabe que la mayor felicidad nuestra, es ver a nuestros hijos alcanzar sus objetivos personales y profesionales”. Por ello, podríamos repetir el mismo título para un artículo en relación al acto protocolar del día de hoy, para expresar, también de esta forma, la inmensa alegría que nos produce Marlene al haber logra el objetivo.

Esta ceremonia, con entrega de medallas y diploma de egresado responde a una tradición del mundo académico, por lo que se maneja con una solemnidad establecida, donde los estudiantes acuden con toga y birrete; asimismo, incorpora en el programa el clásico “cambio de borla”, que se lleva en el lado derecho y después de la graduación se cambia al lado izquierdo. La ceremonia culmina con una explosión de alegría donde los estudiantes lanzan al aire el birrete.

 

 

Luego de la ceremonia, en un gesto que exprese el reconocimiento al esfuerzo, ofrecimos a nuestra querida Marlenita un ágape en el Hotel Los Delfines con participación de familia y amigos bastante cercanos.

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