Habrá sido acaso la bachiller, tal era uno de los tantos comentarios que se escuchaban en el ambiente médico del hospital cuando se enteraron -por los medios de comunicación- que Bah Mohamed, el ciudadano de la república africana de Guinea internado para descarte de Ébola había sido de alta del Hospital Carrión.

En esa misma línea, otras personas criticaron el hecho del alta producido un día después de haber sido internado, haciendo reparos a “que el paciente haya recibido el alta médica en un hospital del puerto del Callao, después de que se descartara que tiene el ébola y al parecer sin haber determinado la causa real de su dolencia”.

Se entiende el malestar de los médicos porque casi sólo unas horas después del alta, el paciente haya reingresado a otro establecimiento de salud para los estudios correspondientes orientados a determinar la causa de sus molestias, dejando en mal pie a la institución, ya que podría interpretarse como que este hospital no habría tenido la capacidad de hacer el estudio correspondiente.

Quién fue el médico tratante?

Nada se sabe acerca de quién asumió la función (y la responsabilidad) de ser el médico tratante, es decir, el profesional encargado de pasarle la visita médica, ordenar el plan de trabajo, hacer las indicaciones terapéuticas y finalmente determinar el momento del alta, firmando la papeleta correspondiente.

Según se desprende de los medios de prensa, el director regional de salud, informó que su diagnóstico es dispepsia flatulenta, afirmando que “El diagnóstico de dispepsia flatulenta lo puede tener una persona cuando come un alimento que le cae mal, por eso los vómitos, diarreas y malestar general. Muchas dispepsias son producidas por un virus, que puede producir un poco de fiebre pero no es ébola“, aseguró a la emisora RPP Noticias. http://feeds.univision.com/feeds/article/2014-10-14/paciente-africano-al-que-se

Por qué ocurren estas cosas?

Se ha percibido en este caso manipulación política extrainstitucional que ha hecho que el caso se salga de los cánones del manejo ordinario que tienen los pacientes internados en un establecimiento de salud de manera habitual, al extremo que no sólo estos personajes determinaron la duración del internamiento sino también el momento del alta.