Las metas se consiguen con perseverancia…..

Tales fueron las expresiones de la Vice Decana del Colegio de Abogados de Lima (CAL) este mediodía en la Ceremonia de Incorporación de Guadalupe Napurí, reluciente nueva abogada.

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Interesado por hallar una explicación a esta frase, al término de la parte protocolar tuve la oportunidad de entablar conversación la representante del CAL, diciéndole que me llamaba la atención no sólo la frase utilizada (que aparece como justo título del post) sino por todo el contenido de su intervención, donde había resaltado virtudes de alguien a quien no había conocido antes y que por tanto podría sonar como frases de circunstancias; pero que en este caso encajaban perfectamente con la personalidad de la nueva abogada.

La Vice decana me dijo que en toda ceremonia hay frases y frases, así como circunstancias y circunstancias; que la experiencia también les da “un ojo clínico”, pudiendo notar diferencias entre incorporaciones de jóvenes abogados acompañados de sus padres y familiares también de una edad similar a la del incorporado y de otras como esta, donde la nueva abogada es una persona adulta madura, que estaba acompañada de sus hijos y nietos, siendo pues una edad poco frecuente en las incorporaciones; que asimismo la expresión de su mirada denotaba que se trataba de una mujer con muchas ganas de superación, que a esta edad adulta se había puesto metas y las había cumplido; y que además percibía que “un aire especial” se respiraba en el ambiente, todo lo cual le parecía intuir que estábamos ante un hecho bastante particular.

En efecto, quienes conocemos a Guadalupe desde hace muchos años y la hemos visto en ese trascurrir de la vida, podemos perfectamente dar fe de ello, de una persona que desde la niñez no la ha tenido fácil, recordando que la veíamos de la mano de su difunta madre yendo “de aquí para allá y de allá para acá”; que muy bien pudo quedarse como ama de casa sin mayores aspiraciones en su hogar con sus hijos, que con ello podría decir que ya estaba realizada como mujer y como madre y si en algún momento en alguna conversación alguien hablara de las mujeres tradicionales, ella bien hubiera podido justificarse diciendo que no había llegado a más porque “en la vida he tenido mala suerte” y colorín colorado…

Nadie podría reprocharle nada ante este argumento perfecto, no tal inusual para justificar el statu quo, pero en este caso, revelando ser una mujer de temple, con hijos y nietos a cuestas, además de la responsabilidad de llevar adelante su hogar, creyó que bien podía aspirar a más.

Así llega a mi memoria aquella circunstancia en que al acudir a su domicilio para una consulta médica, pude observar en el velador de su dormitorio, la fotocopia de un libro de derecho y entonces mientras evaluaba a la paciente, mentalmente trataba de encontrar una explicación a esta circunstancia, porque como lo hacemos de ordinario los clínicos, además del examen médico, “auscultamos el entorno” en raz`pon a que como bien se infiere de una las expresiones de Sherlok Holmes, “la investigación del entorno es pieza fundamental para establecer las hipótesis”.

Bien por ella, digna representante de las mujeres de empuje, destinadas a derrotar adversidades, que sirven de ejemplo a sus hijos, como en este caso que sus dos hijos menores también estudian derecho.

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