Para ser preciso, era la primera vez que escuchaba la expresión “pasar la prueba del serums”, por lo que me llamó la atenciòn en el contexto en que se desarrollaba la conversación y aun cuando más o menos me parecía intuir su significado, de momento, no me pareció oportuno pedir se me explique el término.

El escenario

Era un día sábado y había acudido al matrimonio de una pareja de profesionales jóvenes, diríamos egresados hacía unos pocos años de la universidad y donde uno de ellos había sido alumno en alguno de los cursos en los que participo como docente.

Mientras esperábamos la llegada de los novios en el atrio de la iglesia donde se realizaría la ceremonia religiosa, me encontraba en amena conversación con sus compañeros y compañeras de promoción.

Como no podía ser de otra manera, los temas giraban sobre la feliz parejita contrayente, pudiendo enterarme que no obstante estudiar en escuelas diferentes, Cupido los había flechado en el Jardín Botánico, ese espacio perteneciente a la Facultad de Medicina donde florecen plantas ornamentales, especies exóticas o medicinales y donde jóvenes enamorados pasean tomados de la mano.

El SERUMS

Pero luego vendría el término de la carrera y tendrían que marchar a realizar el SERUMS, (Servicio Rural y Urbano marginal) el cual está implementado como un servicio estatal obligatorio, requisito indispensable para ingresar a laborar en establecimientos del sector público; para ingresar a los programas de segunda especialización a nivel nacional; o para recibir del Estado becas u otras ayudas equivalentes para estudios de perfeccionamiento en el país o en el extranjero.

Pasar la prueba del SERUMS

Muchos jóvenes estudiantes pasan toda la carrera acaramelados, siendo frecuente verlos pasear abrazados, pero sucede que luego, durante el SERUMS, termina la relación amorosa ya porque uno de ellos, o ambos optan por iniciar alguna otra, justamente con alguna pareja a la cual han conocido en este servicio, debido a “la soledad, la lluvia, los caminos….” (Piedra negra sobre una piedra blanca, poema de Cesar Vallejo).

De manera que la expresión “pasar la prueba del serums”, significa entonces, que no obstante haber realizado el servicio en lugares diferentes y con poca comunicación física (face to face), al reencontrarse continúa el noviazgo, con mayor intensidad inclusive, que finalmente los lleva al altar.