En lo que parece ser ya una costumbre en varios distritos de las provincias de Lima y Callao, muchos vecinos han empezado a instalar –como en años anteriores- piscinas portátiles (pozas de agua) en la vía pública, sin interesarle una pizca el peligro que representan para la salud pública.

piscina en la calle

Riesgo para la salud

El uso de las piscinas portátiles representa un potencial riesgo de convertirse en focos de infección, por cuanto pueden convertirse en criaderos de zancudos Aedes aegypti los cuales son trasmisores de enfermedades como el Dengue y Chikungunya; y también pueden ser fuente de enfermedades oftalmológicas, dermatológicas e infecciosas.

De otro lado, el agua de las piscinas portátiles (pozas de agua) una vez utilizada es vertida a las calles, ocasionando grandes aniegos y acumulación de aguas estancadas, ensuciando las pistas, veredas y parques, y dañando la infraestructura urbana. Asimismo su instalación impide el libre tránsito de peatones y vehículos, poniéndose de manifiesto una ocupación indebida de la vía pública.

El mal uso del agua (que además es escasa en el planeta)

No está demás señalar, conforme lo ha señalado Sedapal que miles de litros se desperdician en piscinas portátiles, toda vez que llenar una piscina portátil equivale a 15 días de consumo familiar de agua en zonas periféricas.

La misma fuente recordó que en febrero del año pasado se registró unos 120 mil metros cúbicos de agua potable desperdiciados; por ello exhortó a la población a hacer uso responsable, considerando que nuestra ciudad capital está ubicada en un desierto donde todos debemos cuidar el vital y escaso recurso hídrico.

Responsabilidad de los Gobiernos Locales

En consecuencia, hacemos un llamado a los Gobiernos Locales para que expidan la Ordenanza Municipal que prohíba la instalación de las piscinas portátiles en la vía pública.