Los que tuvimos el privilegio de conocerlo podemos sentirnos satisfechos de haber tenido un amigo a carta cabal, leal, sincero y honesto.

En su paso por el Hospital Carrión paseó una estela de calidad y competencias técnicas unida a su probidad ética, asociación pocas veces encontrada en nuestro medio, lo que generaba el respeto y reconocimiento de todos los profesionales y no profesionales de la institución.

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Estudiamos juntos toda la carrera, por lo cual somos compañeros de promoción en la Facultad de Medicina de San Fernando; mas tarde, ya egresados de la universidad ingresaríamos al Residentado Médico en Medicina Interna para hacer esta especialidad en la Sede Docente Hospital Carrión, institución donde obtuvimos plaza  como especialistas.

Sanmarquino por excelencia, fue también docente de la Facultad de Medicina de nuestra cuatricentenaria Casa de Estudios,

Lo vimos actuando de manera oportuna durante la epidemia del cólera allá por el año 90, una enfermedad antes no conocida por nosotros y que obligaba a tomar decisiones contingenciales.

Toto como conocimos amicalmente al Dr. Carlos Manrique López fue la persona indicada para encargarse de la Sala de Cólera del Hospital, una estrategia implementada para manejar tanto paciente en un establecimiento que por su cercanía al primer puerto soportó la mayor carga de esta enfermedad que tuvo como agente causal el Vibrio cholerae.

Descansa en paz, querido TOTO.