Anécdotas


El grato acontecimiento de encontrarme con las doctoras Matilde Echevarría y Rosita Acevedo 2 dilectas amigas y excelentes profesionales en el Centro de Salud hizo que ayer rápidamente colocara una nota en el Facebook que bien merece un post adicional.

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Había acudido a este establecimiento ubicado en la Ciudad del Pescador con un grupo de alumnos de medicina de la Universidad de San Marcos para desarrollar actividades programadas en el curso “Gerencia en Salud” que es uno de los últimos cursos de carrera pues el próximo año harán el internado y luego de ello vendrá el SERUMS, servicio que generalmente lo hacen en provincias por espacio de 1 año, pero ya en condición de médicos colegiados.

Justamente este curso capacita al alumno para gerenciar establecimientos y servicios de salud, que es el reto que tendrán como serumistas en su primera experiencia como profesionales de la salud liderando establecimientos de Nivel I como son los Centros de Salud en los que desarrollarán actividades preventivo promocionales y recuperativas a la población.

Los gratos recuerdos de la Facultad de Medicina

La presencia de los estudiantes sirvió de marco para la conversación con las doctoras Matilde y Rosita en este Centro de Salud de Bellavista. Muchas anécdotas de la época de estudiantes. Con Matilde estudie Pre Médicas. Rosita es unas promociones después.
De la biblioteca Gutenberg a la Biblioteca Virtual

Comentábamos las diferencias de época para el estudio de medicina, poniendo como ejemplo la búsqueda de información científica en la biblioteca, que cuando necesitábamos un libro muy solicitado por la promoción, debíamos anotarnos en una lista y estar atentos a que lo devolvieran para recibirlo en préstamo por un máximo de 2 días, No había fotocopiadoras como ahora.

Esto nos llevaba a pasar muchas horas en la biblioteca de San Fernando estudiando en una biblioteca inmensa con libros de todas las épocas.
Ahora la realidad es otra porque a través del internet es posible acceder a la información proporcionadas por las bibliotecas virtuales.

Recordando a Don Carlos Lanfranco

Para quienes hemos estudiado la carrera de medicina en San Marcos, ha sido una experiencia inolvidable haber tenido como profesor al doctor Carlos Lanfranco, figura epónima de la medicina peruana.

Justamente tanto Matilde, Rosita y yo habíamos llevado los cursos de semiología y clínica médica con este ilustre maestro y comentábamos a los alumnos allí presentes muchas de las anécdotas de esa época, todas ligadas a la rigurosidad de la enseñanza de los docentes de la época.

Les comentábamos también que los conversatorios clínicos en el aula Sergio Bernales se hacían con la presencia física del paciente a quien había que examinar en esas circunstancias.

Era interesante ver cómo estas anécdotas nos generaban mucha emoción porque volvíamos mentalmente a nuestras épocas de estudiantes de medicina, pudiendo percatarme que los alumnos al ver nuestras expresiones compartían sanmarquinamente nuestra alegría.

Un llamado a fortalecer el eje ético

Conversamos también con los alumnos el tema de la ética en medicina. Tanto Matilde como Rosita reforzaban en el seno de la conversación la importancia del eje ético, señalando que a pesar de la fuerte influencia de la economía de mercado en la salud, el médico de privilegiar la ética en sus labores cotidianas.

La preminencia del método clínico

Es un hecho notorio que el veloz desarrollo tecnológico en medicina de alguna manera ha ido afectando al método clínico clásico, esa forma de razonar que aprendimos en la escuela de medicina donde era indispensable ser buen semiólogo, hacer un acucioso interrogatorio y un meticuloso examen clínico para acercarnos al diagnóstico.

Ahora los tiempos son otros y los estudiantes reciben la influencia de los nuevos paradigmas que lleva a los médicos a privilegiar la tecnología dejando de lado muchas veces la clínica, esperando que sean los llamados “exámenes auxiliares” los que permitan el diagnóstico. Así por ejemplo, ante cualquier dolor abdominal se piensa primero en la ecografía antes de haber evaluado clínicamente al paciente. Esa manera “moderna” de actuar en la medicina tiene su lado positivo pero también negativo.

Le decíamos a los estudiantes que durante su SERUMS en lugares distantes “del Perú Profundo” no tendrán el acceso a la tecnología que existe en los grandes hospitales, por lo que deben capacitarse para solucionar problemas de salud mejorando su performance clínica.

Palabras finales

En fin ha sido una reunión para el recuerdo, tanto para nosotros como para los estudiantes porque esta conversación permitió no solo el intercambio intergeneracional en la enseñanza de la medicina, sino mostrar las relaciones cordiales que debe tener el médico con sus colegas.

El tiempo transcurre inexorable y muchas tareas postergadas “para mañana” empiezan a pasarse y cuando nos damos cuenta han transcurridos varios días desde el momento que nos habíamos propuesto escribir estas notas.

Adicionalmente, dicen los que saben que mejor se escribe cuando se recibe la visita de las musas y porque así de manera súbita brota la inspiración que nos hace escribir sin parar, porque damos rienda suelta también a la imaginación y entonces “la pluma”, es un decir porque ahora usamos el teclado, fluye, por lo que debemos aprovechar esas circunstancias.

Ecos de mi cumpleaños

Esta tarde pasado ya varios días de mi cumpleaños, en la sobremesa recordábamos hechos y ocurrencias de esta fecha y de manera ineludible aparece la frase “pero mira cómo pasa el tiempo porque parece que fue ayer nomas que estuvimos reunidos en la cena”.

Cumpleaños en clases

Justamente para esta fecha estaba programado el inicio de clases del diplomado de Auditoria Médica del cual soy el docente coordinador. Sólo el círculo más cercano me saludo de manera discreta casi al inicio de la jornada matinal, luego de lo cual empezamos las clases.

Sin embargo grande fue mi sorpresa cuando a la 1 de la tarde terminada la jornada matinal hacíamos un alto para nuestro refrigerio, todos los alumnos al unísono, como obedeciendo a una orden que yo no había escuchado empezaron a cantar el clásico “happy birthday”.

Por supuesto que casi se me escapaban las lágrimas porque no es frecuente recibir el saludo cumpleañero de esa manera, lo cual me ha llenado de satisfacción.

Terminada el saludo colectivo con un grupo de colegas docentes del diplomado y amigos con quienes nos reencontrábamos después de varios años desde que compartimos gratas experiencias en el Hospital Ventanilla, nos dirigimos almorzar en un restaurante cercano, “una cosa rápida nomás” porque la actividad académica debía continuar a las 2 de la tarde.

Un lonchecito

Al final de la jornada académica de este sábado, ya con más calma, con el grupo docente fuimos a tomar un lonchecito en un conocido centro comercial del distrito de San Miguel.

La cena de amigos y familiares

Al llegar a casa, nos preparamos para salir “con toda la tribu” a una cena en un restaurant capitalino que mis hijos habían estado coordinando. Bueno los hijos crecen y empiezan a trabajar y pueden coordinar y planificar algunas actividades como la celebración del cumpleaños de papá.

Estuvieron amigos cercanos “de toda la vida” de quienes me pidieron sus teléfonos para hacerles las invitaciones correspondientes, entre ellos a algunos compadres quienes están siempre presentes cada año en circunstancias similares.

Así trascurrió el día de mi cumpleaños, por lo que debo agradecer a mis familiares y amigos con quienes compartí esta fecha y también a quienes a través las redes y los mensajes telefónicos me hicieron llegar sus saludos. A todos, entonces, muchas gracias.

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Este 2016 hemos recibido el Año Nuevo en “la chacra”, es decir en un ambiente rural, en la Pampa Cabeza de Toro, en el distrito de Independencia de la provincia de Pisco, por la Vía de los Libertadores que lleva a Ayacucho.

Esta feliz circunstancia se debió a que fuimos a este lugar de la campiña de Pisco invitado al cumpleaños de la Sra. Josefina Tasayco, quien justamente el 31 de diciembre cumplía 100 años de edad y lo celebraba en su casa ubicada en ese lugar.

Una experiencia maravillosa

Muchas veces los hombres citadinos, que vivimos en la selva de cemento, buscamos donde recibir el año nuevo y pasamos revista a una serie de lugares que ofrecen reuniones en ambientes especialmente preparados para la ocasión.

Pero las circunstancias han hecho que tenga la satisfacción de recibir el año rodeado de la naturaleza en un ambiente campesino, rodeado de plantas, totalmente ecológico.

Así, que al ritmo de esta celebración recibimos el año nuevo.

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En Pampa Cabeza de Toro

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Baile de Año Nuevo

 

Tarjeta de invitaciònJustamente, coincidiendo con el fin de año, hemos tenido el honor de compartir con sus familiares la celebración por los 100 años de la Señora Josefina Tasayco, de quien por el apellido sabemos que es una dama chinchana, nacida en el distrito de Grocio Prado.

Ella naciò en el barrio “Toma La Palma” – Grocio Prado – Chincha el 31 de diciembre de 1915. Sus padres fueron Uldarico Tasayco Saravia y Marìa Visitaciòn Castilla Munayco.

Contrajo matrimonio religioso con Don Gerardo Arroyo Munayco en la Parroquia de Chincha Alta.

Familias longevas.

Ella ha tenido 10 hermanos y dentro de los que viven en la actualidad todos ya pasan la barrera de los 90 años, lo que revela la longevidad de la familia.

De manera anecdótica mencionaremos que uno de los familiares al hacer uso de la palabra durante el brindis, tal vez para dar mayor realce a sus expresiones y llevado por la euforia de las circunstancias dijo que “así nomás no se llega a 100 años, siendo este el primer centenario que se celebraba”; pero vista las expresiones de los asistentes, se apresuró a aclarar que se trataba del primer familiar que celebraba su centenario.

La celebración

La reunión se llevó a cabo en la casa ubicada en Pampa Cabeza de Toro, en el distrito de Independencia de la provincia de Pisco, por la Vía de los Libertadores que lleva a Ayacucho.

La casa rebosaba con la cantidad asistentes conformada principalmente por los hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, considerando que ella ha tenido 11 hijos y varios de ellos han seguido la antigua costumbre campesina de constituir familias numerosas.

Todos habían querido estar presentes en esta histórica celebración familiar, que necesariamente debe trascender en toda la provincia, pues hechos así son extremadamente infrecuentes.

Importante señalar también que estamos ante familia profundamente religiosa tal vez por ser de la misma tierra donde ha nacido la Beatita Melchorita y que tiene la satisfacción poco frecuente de contar entre sus miembros a 2 sacerdotes, ambos nietos de la señora Josefina; y justamente, la misa celebrada en la amplia sala de la casa estuvo a cargo de uno de ellos.

Luego pasaríamos a la cena. Como es costumbre “en la chacra”, los familiares directos –en este caso los hijos- se ubiquen en una mesa colocada en el centro del salón y el resto de familiares e invitados lo hacen en silla ubicadas periféricamente alrededor de la mesa. Debo agradecer la deferencia de la familia para con mi persona al ubicarme en la mesa central, compartiendo ese ese lugar privilegiado con los hijos de la Sra. Josefina.

Posterior a ello vendría la interminable sesión de fotos, entendible porque todos deseaban tener el recuerdo de esta celebración, y qué mejor testimonio que la foto “de reglamento” con la centenaria cumpleañera.

La lucidez de doña Josefina

Muchas veces vemos que por circunstancias derivadas de la edad las personas van siendo afectadas en su grado de lucidez, pero diríamos que esto no sucede con doña Josefina, para lo cual relataremos el siguiente hecho anecdótico: estábamos en la mesa, previo al brindis de honor y uno de los nietos era el encargado de servir el vino en las copas. A todos nos llenaba las copas, no así con la santa, quien al notar ese hecho llamó la atención al nieto diciendo: “hey, este cholito (así llaman cariñosamente a los niños) que te has creído, por qué me estas sirviendo poquito en mi copa, sírveme como a los demás”.

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Bueno de la comida no hablaremos porque se sobreentiende que se habían esmerado en ofrecer lo mejor por este esta celebración.

Para que un paciente sea intervenido quirúrgicamente requiere entre otros requisitos, tener un nivel aceptable de hemoglobina. Este dato es verificado por el médico anestesiólogo al momento de realizar la evaluación previa a la operación, para lo cual revisa la historia clínica del paciente.

La preparación del paciente que va a ser operado, generalmente está a cargo del Médico Residente, quien verifica que todo esté okey, correspondiendo a los médicos asistentes supervisar que el proceso pre quirúrgico se cumpla correctamente.

La anécdota

Cuentan que en cierta oportunidad el Profesor Don Luis Gurmendi, eminente cirujano del hospital Carrión, había programado una operación. Es así, que asumiendo que todo estaba conforme, ingresa a la sala de Operaciones, pero grande fue su sorpresa cuando se entera que su paciente había sido observada.

El doctor Eduardo Soria, Jefe de Centro Quirúrgico, al revisar la historia clínica se percata que faltaba el hemograma sin lo cual no podía determinarse el nivel de hemoglobina, entonces dirigiéndose al Dr. Gurmendi le dice: “Lucho, tu paciente no entra porque no tiene control de hemoglobina”.

A Don Lucho Gurmendi esta observación le cayó como baldazo de agua fría, pues asumía que el residente y el asistente que entraría como ayudante habían chequeado todo minuciosamente. Como es posible que no se hayan percatado de esta falla, dijo entre sí. Cierto es que no lanzó ni “ajos” ni “ta’mare” porque Don Lucho era pues un caballero.

Entonces se dirige al doctor Soria y sin que la frase siguiente tenga una connotación peyorativa sobre la paciente, le dice; “Pero Eduardo, mira a la paciente, si es una chola gorda y cachetona, cómo crees que va a estar anémica”?

El doctor Soria, quien tenía fama de ser muy agudo, llama a su secretaria y le dice: señorita, escriba el siguiente memorándum: “A partir de la fecha a las “cholas gordas y cachetonas” no se les pedirá hemograma para ser operadas”.

Una generación que no ha vivido el mundial

Esta mañana cuando los 2 jóvenes médicos del Hospital Carriòn se acercaron a pasarle visita, el locuaz paciente les dijo: “Yo soy Nicolás Fuentes, jugador mundialista de la selección peruana en México 70`”

Pero los colegas no entendían realmente qué les quería decir el paciente, pues han pasado 45 años que no vamos a ningún mundial de futbol, y entonces –de alguna forma- era explicable que siendo menores de 30 años no supieran quien era el paciente y por ello entrando al diálogo le decían; “Señor y usted en qué equipo jugaba”; o “usted en que puesto jugaba”; o “qué otros jugadores estuvieron con usted en ese equipo”.

Resultaba claro que no llegaron a vibrar con las jugadas del eficiente marcador de punta, jugador de Universitario de Deportes, cuyo nombre aparece en las letras del vals “Perú Campeón”, en la época del recordado Pocho Rospigliosi quien solía decir: “Ya vienen los goles de Cubillas”

Son pues anécdotas de una generación que ha vivido sin la emoción de quienes desde la radio y la televisión hemos vibrado con los goles de nuestro seleccionado..

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Para ser preciso, era la primera vez que escuchaba la expresión “pasar la prueba del serums”, por lo que me llamó la atenciòn en el contexto en que se desarrollaba la conversación y aun cuando más o menos me parecía intuir su significado, de momento, no me pareció oportuno pedir se me explique el término.

El escenario

Era un día sábado y había acudido al matrimonio de una pareja de profesionales jóvenes, diríamos egresados hacía unos pocos años de la universidad y donde uno de ellos había sido alumno en alguno de los cursos en los que participo como docente.

Mientras esperábamos la llegada de los novios en el atrio de la iglesia donde se realizaría la ceremonia religiosa, me encontraba en amena conversación con sus compañeros y compañeras de promoción.

Como no podía ser de otra manera, los temas giraban sobre la feliz parejita contrayente, pudiendo enterarme que no obstante estudiar en escuelas diferentes, Cupido los había flechado en el Jardín Botánico, ese espacio perteneciente a la Facultad de Medicina donde florecen plantas ornamentales, especies exóticas o medicinales y donde jóvenes enamorados pasean tomados de la mano.

El SERUMS

Pero luego vendría el término de la carrera y tendrían que marchar a realizar el SERUMS, (Servicio Rural y Urbano marginal) el cual está implementado como un servicio estatal obligatorio, requisito indispensable para ingresar a laborar en establecimientos del sector público; para ingresar a los programas de segunda especialización a nivel nacional; o para recibir del Estado becas u otras ayudas equivalentes para estudios de perfeccionamiento en el país o en el extranjero.

Pasar la prueba del SERUMS

Muchos jóvenes estudiantes pasan toda la carrera acaramelados, siendo frecuente verlos pasear abrazados, pero sucede que luego, durante el SERUMS, termina la relación amorosa ya porque uno de ellos, o ambos optan por iniciar alguna otra, justamente con alguna pareja a la cual han conocido en este servicio, debido a “la soledad, la lluvia, los caminos….” (Piedra negra sobre una piedra blanca, poema de Cesar Vallejo).

De manera que la expresión “pasar la prueba del serums”, significa entonces, que no obstante haber realizado el servicio en lugares diferentes y con poca comunicación física (face to face), al reencontrarse continúa el noviazgo, con mayor intensidad inclusive, que finalmente los lleva al altar.

 

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