El juramento hipocrático

Un día como hoy, 11 de noviembre de 1977, hicimos el juramento hipocrático en la Facultad de Medicina al recibir de manos del señor Decano nuestro título de Médico Cirujano.

juramento

Como no recordar esos años, cargados de hermosos recuerdos, desde el acto mismo de la juramentación, ceremonioso y protocolar en su esencia, con las sabias palabras del señor decano don Aurelio Díaz Ufano Peral, quien nos señalaba el compromiso del médico con la sociedad.

Luego vendrían las fotos grupales e individuales en torno al busto de Hipólito Unanue en el patio central de la Facultad, donde por esas cosas del destino, esta mañana también nos hemos tomado unas fotos con docentes y alumnos del curso de Atención Integral y que serán materia de otro artículo que colocaremos en el blog.

Con el cartón bajo el brazo….

Luego de esta ceremonia que concluía con la juramentación y la entrega del título, iniciaríamos los trámites en el Colegio Médico para obtener la colegiatura, con lo cual quedábamos expeditos para ejercer la medicina en el ámbito nacional.

I después de estos actos de algarabía personal, familiar y colectiva, nos encontraríamos literalmente “con el cartón bajo el brazo” como se acostumbra decir para que cada quien inicie su propio camino.

De mi promoción la mayoría hicimos la segunda especialidad en la modalidad de residentado médico, pero otros emigrarían a diversas partes del mundo. Un fuerte contingente lo hizo a la “Venezuela saudita” como diría una amiga que conocí en ese país llanero para remarcar el momento de apogeo económico que allá se vivía y que tal vez representó el polo de atracción de muchos colegas. Otros lo harían a otros países.

La cena anual de reencuentro, que representa un compromiso ineludible y de obligatorio cumplimiento a la cual asisten inclusive los que viven allende los mares, sirve para traer estos recuerdos de esos momentos de inmensa alegría.

Lima, 11 de noviembre de 2017.

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Es un hecho harto conocido la grave crisis en la que se encuentra el sector salud en nuestro país, lo cual ha sido mostrado hasta la saciedad por los medios de comunicación y señalado también por los propios trabajadores.

Las autoridades de turno también lo han reconocido, pero no se avizora a la fecha alguna perspectiva de cambio, con el riesgo de colocarlos una situación de absoluta incapacidad para manejar el sector, con responsabilidades que podrían alcanzar al mismísimo primer mandatario de la nación.

En el Callao estamos “más pior”

Decir que algo está “más pior” es una frasecita que puede colisionar con el castellano puro, pero suele utilizarse en algunos sectores sociales para expresar de manera categórica y contundente que las cosas están bastante críticas debido a la gravedad de hechos detectados.

Es así, que cuando coloqué una nota en las redes sociales tomando las palabras del ministro del sector sobre lo que podría ser la posibilidad de volver al MINSA, los comentarios que han venido apareciendo apoyan absolutamente esta la necesidad.

La nota a la que hago referencia y que ha sido compartida 85 veces hasta este momento, tomaba las declaraciones del Ministro de Salud Fernando D’Alessio aparecidas en un diario de circulación nacional referidas a “retomar el rol rector del MINSA en el sector salud”, lo que significaría de hecho que el “Hospital Carrión volvería al MINSA”.

El ministro señalaba que “Es importante recuperar la rectoría de los hospitales que están fuera de Lima y que en este momento están bajo el control de los gobiernos regionales administrativa y médicamente”; y que “En este momento se está viendo la norma que de alguna manera permita rescatar el rol del Ministerio como ente regulador y promotor de la salud en todo el país”.

La medida aparece entonces como urgente en razón a que bajo el Gobierno Regional este emblemático hospital se encuentra en su nivel más bajo (ha tocado fondo se escucha decir), no solo por gestores ineficientes sino porque el manejo del presupuesto también es bastante observable.

La tarea no será fácil

Obvio. El GORE buscará mil y una justificaciones para mantener el hospital en el ámbito de su jurisdicción, aun cuando  creemos que se trataría básicamente de razones políticas y nada más, porque los hechos han demostrado hasta la saciedad que no han sido capaces de mejorar los indicadores de estructura ni las condiciones de trabajo en el nosocomio, donde todo falta, desde insumos, medicamentos e inclusive hay un importante número de personal contratado que no recibe sus pagos desde hace varios meses.

Urge formar la Coordinadora de Salud Regional

Por esta razón, resulta necesario la unidad de todos los trabajadores de la región para impulsar estas gestiones ante el Ministerio de Salud.

Los gremios lamentablemente o están adormecidos algunos, o dan la sensación que estarían comprometidos con las autoridades, por lo cual no buscarán hacer nada para impulsar este cambio, lo que significará trabajar desde las bases mismas con nuevos liderazgos.

 

Nuestro querido paisano Lauro Muñoz, excelente abogado y mejor amigo, ha colocado en las redes sociales el artículo escrito por el gran periodista chinchano JORGE (El cumpa) DONAYRE BELAUNDE rindiendo merecido homenaje al Dr. Leopoldo Carrillo Acevedo, bajo la nota “UN ILUSTRE EDUCADOR CHINCHANO, LEOPOLDO CARRILLO ACEVEDO “.

El “cumpa” Donayre ha sido un periodista y escritor de nota, “hombre finamente sensitivo que capta impresiones y expone frecuentemente con emoción”, a decir de Fernando Romero; y es así como el buen Lauro, entendemos que con la acuciosidad del letrado que busca afanosamente la jurisprudencia para la mejor fundamentación de un escrito, ha encontrado esta nota publicada en 1966 en la Revista “IDEARIO CHINCHANO“ y que colocamos en el blog para rememorar su pluma a propósito del aniversario de nuestro querido Colegio Pardo.

UN ILUSTRE EDUCADOR CHINCHANO,
LEOPOLDO CARRILLO ACEVEDO

Por: Jorge Donayre Belaunde

Él amaba mucho a la tierra. El educó no menos de treinta promociones de jóvenes chinchanos. Él fue maestro en la dura, esforzada, tierna y vital hondura del vocablo. Y porque tendió el bien y la virtud generosamente en la apostólica misión de enseñar, vuelve al seno de su tierra recibido triunfalmente por su pueblo.

Leopoldo Carrillo Acevedo, ilustre maestro chinchano falleció en esta capital, hace veinte años. Y desde entonces, la Gran Unidad Escolar ‘’José Pardo y Barreda ‘’, los ex -alumnos de este plantel, los discípulos de Carrillo Acevedo, en suma todo el pueblo de Chincha, habían estado reclamando que los restos del inolvidable educador fueran traslados a esa tierra.

Sus hijos: Vicente y Augusto Carrillo Huici, ofrecieron que en el momento oportuno se haría el traslado. Y mañana serán conducidos a Chincha para recibir final sepultura en el Cementerio de esa ciudad y en el mausoleo que le ha mandado erigir la Promoción Pardina de 1936 que lleva el nombre de Don Leopoldo, los restos de este hombre ,preclaro ciudadano que está tan ligado al recuerdo, la emoción y la gratitud de las juventudes chinchanas.

Los hijos han cumplido el último deseo del maestro, expresado momento antes de expirar en Lima. La vuelta a la tierra. El retorno al surco germinal. Pero es este regreso acongojado y silencioso, una vuelta en triunfo al agradecido corazón de su pueblo. Porque Carrillo Acevedo, que fue cincuenta años maestro, arquetipo de su profesión, desde mañana reposara bajo el tibio cielo de primavera de nuestra tierra, cerca de aquel colegio y de aquellas aulas, donde por espacio de un cuarto de siglo, infaltable a su horario, impartió la buena simiente de la enseñanza.

Murió en Lima, pobre pero hidalgamente como correspondía a su estilística cervantina de la vida. El representaba al maestro provinciano, olvidado por las urgencias centralistas de una educación pública que aún no encuentra renglones, más allá de la cuestión puramente presupuestal, para enaltecer su hermosa condición humana. Su papel preponderante en la formación educativa y cultural del pueblo y su rol histórico de formador de una auténtica conciencia peruana.

Y como la mayoría de los maestros provincianos su única riqueza la constituían el amor de sus hijos, el respeto invariable de sus discípulos y los viejos textos de enseñanza, como aquellos sus tres libros de Malet con los que enseña la historia.

Volver el recuerdo de aquellos días en el Colegio Nacional Pardo de Chincha, trae al alma un recóndito agitarse de sentimientos. Nuestra madre lejana y fallecida hablándonos cerca al patio de la casa sobre las obligaciones escolares. Los árboles amigos, como aquellos morados jacarandás guardianes celosos de la puerta del Colegio, y los magnolios de enfrente, propicios para las ‘’vacas’’ en serie y sin remedio. Pero es volver al aula y la pizarra plomiza y el garabateado pupitre y a la mota traviesa y voladora. Al desteñido mapa y los cuadros de los Incas y el asesinato de Pizarro. El globo terráqueo y el amarrillo y filosófico esqueleto, pendiendo de una cuerda su final anatomía. Es volver a los antiguos maestros, —- Ronceros y Tasayco, Burga y Arboleda, la Srta. Tello y el Inspector Moyano. Y allí en medio del aula, sobrio, con su aristocrático cuello duro de maestro antiguo. Don Leopardo recitando a Espronceda, leyendo en voz alta aquel pasaje de El Quijote, que más le gustaba, en que el señor de La Mancha se armó Caballero. Emocionalmente con el reto heroico de Leónidas frente al desastre de Las Termópilas. Declamando en un tiempo en que aún tenían vigencia en el cielo, las melancólicas golondrinas de Bécquer.

Chincha, benemérita provincia de la patria, recibirá mañana los restos de uno de sus más ilustres hijos. Será el homenaje del pueblo a los maestros. Y en esta hora de recuerdo, el mejor elogio que quisiera recibir de Don Leopoldo es que él, con su gran corazón, calificara regular estas cuartillas escritas por su alumno periodista.

J.D.B.

 

 

Este mediodía hemos tenido un almuerzo con los jóvenes Internos de Medicina que terminan su rotación en nuestro Servicio.

Internos.setiembre

Es un agradecimiento

Hace algunos años y colega asistente del establecimiento sostenía que los Internos al final de su rotación debía ofrecer un almuerzo a los médicos del staff como reconocimiento a la enseñanza recibida en la rotación por el servicio.

Pero definitivamente que esta idea no va por varias razones:

  • Se trata más bien de reconocer el aporte de los Internos al desarrollo de los procesos hospitalarios, contribuyendo a que sean más ágiles, luchando muchas veces contra la cultura burocrática existente en estas instituciones.
  • Porque se encargan de hacer curaciones a los pacientes en las horas que el asistente está cumpliendo otras actividades, con lo cual culminan el ciclo de la visita médica del día.
  • Porque al tener mayor más horas en los Servicios logran tener un mejor contacto con los pacientes lo cual les permite hacer educación para salud, aprovechando además la presencia de los familiares para reforzar el compromiso de estos con sus pacientes, porque vemos no pocas veces que los familiares mantienen un compromiso demasiado light con sus pacientes, determinado –creemos- porque se ven obligados a asumir la compra de medicamentos e insumos que lamentablemente no logran a través del seguro público, lo cual finalmente es responsabilidad de la familia.
  • Porque con ellos se logra tener unas historias clínicas mejor elaboradas, en razón a que se les transfiere esta responsabilidad como parte de su formación.
  • También porque en este proceso de identificación con el paciente fortalecen la esencia humanista de la medicina

Por todo ello y muchas otras cosas que pueden escaparse en esta breve nota, es que nuestro Servicio les ofrece este almuerzo como expresión de agradecimiento por las labores que han realizado en ese corto periodo de tres meses que ha durado la rotación

Fortaleciendo el eje axiológico

Más aún en un mundo donde tiene mucha fuerza el individualismo, cuyos riesgos en salud se ven con la mercantilización de la medicina. Entonces estas reuniones deben sirven para reforzar el eje axiológico y mantener la transmisión oral de las tradiciones que hemos recibido como legado de nuestros maestros.

¡¡Muchas gracias, jóvenes Internos!!

La rápida irrupción de la tecnología en la docencia ha llevado considerar que siempre es preferible hacer la clase utilizando el proyector multimedia (data show dirían algunos), lo cual colocaría en el rincón de los recuerdos a la histórica pizarra y la tiza o el plumón si esta es acrílica.

Creo que esta idea puede ser reduccionista y tiene varios riesgos. Por ejemplo, que la diapositiva este mal diseñada y no sea atractiva para la lectura; o que no se utilicen adecuadamente los contrastes entre el color de las letras y el fondo de la diapositivas; pero que además que el docente se convierta en un lector de diapositivas y que ello lleve al aburrimiento de los estudiantes.

Además que pasa por ejemplo si la clase ha sido preparada en power point y por alguna razón el proyector no está operativo, o igualmente si se va el fluido eléctrico, entonces ello puede llevar a situaciones incómodas, que obliga a hacer un manejo de la contingencia.

El valor de la pizarra

Si bien es cierto que el proyector multimedia tiene sus indicaciones, sobre todo en auditorios grandes, la histórica pizarra permite una mejor interacción con los estudiantes y permite al profesor demostrar que conoce el tema, desarrollando la clase de manera bastante dinámica.

Mejor si la pizarra es utilizada para pequeños grupos donde la la actividad docente es bastante dinámica, dialogada e interactiva, permitiendo en este contexto hacer ilustraciones didácticas manuales en el proceso mismo del desarrollo de la clase.

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El uso de los smartphones

El advenimiento de la tecnología resulta interesante, más aun cuando el docente y los estudiantes cuentan con smartphones, porque estas pequeñas computadoras permiten el acceso a algunas aplicaciones de mucha utilidad.

Justamente, esta tarde en la clase de epidemiología con las estudiantes de enfermería debíamos hacer cálculos de riesgos; riesgo relativo (RR) y razones de desventajas (OR), lo cual fue justamente una oportunidad para enseñarles el uso de la calculadora (stat calc) del programa Epi Info, un conjunto de herramientas de software interoperables de dominio público diseñado para la comunidad mundial de profesionales de la salud pública e investigadores.

El 13 de agosto se conmemora el Día del Paciente Peruano, tal como se establece en la Ley N° 30023, promulgada con el nombre de “Día Nacional de la Salud y el Buen Trato al Paciente”. La fecha corresponde al nacimiento de nuestro héroe civil Daniel Alcides Carrión.

Objeto de la ley

La ley señala que en esta fecha las instituciones formales del sistema de salud “promueven y desarrollan actividades conmemorativas orientadas a la protección de la salud y la calidad de atención que se brinda a los pacientes y sus familiares” .

La relación médico – paciente

El Decano Nacional del Colegio Médico del Perú considera que “esta ley es una respuesta al sistema que busca empoderar la idea de que la relación médico-paciente es obsoleta, anacrónica, antigua en la forma y en la esencia, que debe ser sustituida por una ecuación moderna, acorde con los tiempos neoliberales, que debe reconocerse como la relación proveedor-cliente o proveedor-usuario, que se ajusta más a la realidad y más aún cuando se afirma que al mencionar al enfermo como paciente resalta una relación paternalista o una transacción de un solo lado”.

De la responsabilidad del Estado

La calidad de atención no es abstracta ni puede quedar en papel y tinta en relación a la responsabilidad del estado, pues es necesario dotar a los efectores de salud de las condiciones adecuadas para una atención socialmente aceptable, lo cual es parte de la deuda social del estado dado que existen carencias inaceptables y tercerizaciones a propósito que buscan lucrar con la desesperanza de los pacientes.

De la responsabilidad de los pacientes

Desde todos los sectores se hace referencia a los derechos del paciente que no significa sólo la exigencia a los prestadores, sino que deben involucrar a ellos mismos para reclamar al estado mejores condiciones sanitarias, provisión de medicamentos e insumos, porque no puede ser que hagan mutis ante carencias que los afectan directamente.

Adicional a ello, está la responsabilidad de los pacientes y sus familiares en la adopción de estilos de vida saludables, urgente cada vez más en razón a que vivimos epidemias de diabetes y otras enfermedades crónicas no transmisibles que a la larga les afectará su capacidad productiva en los ambientes de trabajo y les significará además un gasto adicional en la atención sanitaria.

El personal de salud es doblemente víctima: de los pacientes y del Estado

Cada día ocurren situaciones en las que el personal de salud, sobre todo en los servicios de emergencia y hospitalización, sufre agresiones por parte de pacientes o de las familias de éstos, quienes no desean entender que estamos trabajando con carencias casi absolutas, pero que aún en esas condiciones se busca dar solución a los problemas más urgentes, no obstante la desatención del estado y de sus gestores ineficientes.

El paciente olvidado por sus familiares

No es infrecuente que en los servicios de hospitalización de los hospitales encontremos pacientes sobre todo en la edad geriátrica que son abandonados por sus familiares, asumiendo tal vez de manera irresponsable que el hospital se encargará de darle hotelería, alimentación, cuidados y medicamentos, haciendo resistencia para el egreso de sus pacientes bajo el pretexto que en casa no tienen como atenderlos, pretendiendo dejarlos al abandono, en una situación éticamente inaceptable.

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Como parte de las actividades desarrolladas en el curso de Atención Integral en Comunidad, la mañana de ayer sábado 5 de agosto hemos estado en el Centro de Atención Primaria CAP III Carabayllo – ESSALUD, ubicado en la zona norte de nuestra ciudad capital.

La singularidad de este curso es que está ubicado al final de la curricula de estudios de Medicina Humana justamente para posibilitar que los alumnos que están ad portas del servicio rural (SERUMS) sean capacitados en la solución de los problemas de salud más frecuentes reconociendo en la dinámica del proceso salud – enfermedad el rol que juegan los determinantes sociales.

Los estudiantes de esta manera toman experiencia para brindar una atención integral, tanto en la comunidad, servicios periféricos como en las unidades de salud familiar, aplicando los conocimientos médico-sociales adquiridos a lo largo del Plan de Estudios de acuerdo al diagnóstico situacional, la formulación de estrategias de intervención, la ejecución, conducción y seguimiento de las acciones programadas, así como en los mecanismos para evaluar sus resultados e impactos.

Queremos agradecer a la doctora Margarita Bulnes Goñy, Jefa del establecimiento, quien lidera un gran equipo de profesionales en el CAP III Carabayllo, por el apoyo que brinda a los estudiantes de medicina de San Fernando a fin que se lleven las mejores experiencias de trabajo en equipo pero sobre todo buscando -como ella señala- la calidad en la atención con humanidad.

Carabayllo